jueves, junio 20, 2024
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Tras su viaje a la frontera con Ucrania para ayudar a tantas personas hundidas por el horror de una guerra incomprensible…

Sor Lucía: 

Desde que estalló la primera bomba rusa en suelo ucraniano, ella y su Fundación del Convento de Santa Clara, pusieron rumbo al país que cada día que transcurre necesita más ayuda y más solidaridad, como la que está materializando -con hechos- Sor Lucía, a la que contactamos por primera vez cuando Mediaset puso en marcha su maquinaria de apoyo –contando con ella y con el Padre Ángel- dentro de la campaña que bautizaron “Los comprometidos”.

Entonces, Sor Lucía acudió al plató de “Chester” donde Risto Mejide le realizó una entrañable entrevista; estuvo con la familia “Sálvame” e incluso pasó por First Dates, invitada por Carlos Sobera…Todo por aquella causa.

¡Imparable!

Esta vez, también, como lo contamos en estas páginas,  emprendiendo  viaje a Ucrania en búsqueda de refugiados para llevarlos a Manresa –donde se encuentra su filantrópica Fundación- y darles cobijo en pisos, gracias a la increíble bonanza de tantas personas.

Marchó con esa ilusión, encontrándose con todo tipo de dificultades, tanto es así que, antes de llegar a la frontera de Hungría, se puso de rodillas –tal como podemos verla- implorando a Dios para que hiciera –como dijo a voz en cuello- algo con la pasividad que tuvo que soportar.

Para llegar hasta allí, viajó durante horas. En un momento del viaje, comentó:

Aquí voy por una carretera, de momento, tranquila. Creíamos –conduce José Luis- que encontraríamos nieve pero por suerte, no, acaso una leve lluvia. Las noticias que nos llegan siguen siendo preocupantes por la virulencia en el avance de las tropas rusas…

Sor Lucía no repara en palabras precisas para describir la situación actual de esa parte del planeta con repercusiones mundiales.

Textualmente nos dice que “estamos ante una crisis de la humanidad, fundamentalmente y, la única manera de responder a esta crisis de la humanidad, es con humanismo, con compromiso… ¡No basta con dar lo que nos sobra!  Hay que decirlo más alto y más claro que nunca… Tenemos que acoger y dar hasta que nos duela; compartir nuestros espacios”…

Dijo categórica y sin dudar, agregó textualmente:

Es necesario que haya un pacto nacional contra la guerra y por la paz, pero sobre todo un pacto por las personas. Que seamos capaces de aparcar los intereses egoístas,  personalistas y partidistas de diversos colores y ponernos todos, la camiseta de los refugiados y de los que están sufriendo los horrores de la guerra. Mientras continuaba avanzando para dar todo de sí a quienes lo necesitaban, a quienes siguen necesitando ayuda, subrayó: Esta es la causa que nos tiene que unir a todos ¡lo demás son tonterías! Por favor: que los políticos aparquen las disputas estériles…Poneros a trabajar por las personas y los que lo estáis haciendo ¡adelante! Que todos los refugiados encuentren cariño, acogida y todo nuestro apoyo y que la contundencia sea absoluta para conspirar contra la guerra y que estalle… ¡la paz!

Su viaje, su perfil solidario, una vez más ha merecido la pena ya que detrás de sus palabras, hay una dedicación inmensa para llegar al corazón de tantos necesitados…

Muchas gracias a todos los que nos ofrecen sus casas para acoger a refugiados. Gracias por la respuesta de todos, por el cariño…Son muchas las llamadas que tenemos apoyando a personas, preguntándonos para hacer sus aportaciones por la web del Convento de Santa Clara, algo que hay que agradecer con el corazón en estos momentos de tanta dificultad, de tanto dolor.

Sor Lucía, en medio de su cruzada, rodeada de lo que ella misma nos explica, no pierde la esperanza de que Dios, como dice, nos ayude a todos. Así lo expresó:

En este momento en el que la paz está amenazada, es bueno decir que hay que darle una oportunidad a la paz y darle una oportunidad a la esperanza.

Más adelante, cómo no, mencionó a Su Santidad, al recordar que “como dice el Papa Francisco, recen por nosotros…Nosotros rezamos por todos vosotros. ¡Que haya paz en el mundo…!”

Y llevándose la mano derecha al corazón mientras se lo golpeaba como dándole alas a la ilusión que acababa de mencionar, se dirigió a todos los que la apoyan:

¡¡Os llevo en el corazón!! ¡¡Gracias por todo y por tanto, siempre!!

A la vista está: Sor Lucía no para.

Muchos desconocen el momento en el que decidió hacerse monja. Se explica en el libro que oportunamente publicó titulado “Mi claustro es el mundo”.

En la sinopsis del mismo, podemos leer:

“A los 18 años, con el deseo de ayudar a las personas y trabajar por un mundo más justo, Lucía Caram se hizo monja. Fascinada por la figura de Jesús de Nazaret, decidió seguir sus pasos y hacer del Evangelio su proyecto de vida, así como trabajar por la instauración de un nuevo orden social. En una búsqueda constante de sentido, y urgida por algo inexplicable que le devoraba las entrañas, dejó la actividad frenética como religiosa y optó por la vida contemplativa, por hacerse monja de clausura”.

En otro momento nos habla también  “de la realidad de la vida cotidiana en comunidad, haciéndonos partícipes de su lucha por renovar la manera de vivir y compartir la fe, y de su intenso trabajo junto a los más pobres; hasta nos contagia su pasión por el fútbol. Porque siendo monja, no deja de ser mujer, hija, tía, amiga y profesional. Porque su claustro es el mundo”.

Su claustro es el mundo… ¡Y tanto que lo es!

En esta ocasión, desde la mismísima frontera con Rusia desde donde, con emoción en sus palabras,  dice:

“Hemos venido con ganas de poder ayudar con el corazón realmente dolorido… ¡Tenemos a la humanidad herida de muerte que sangra por una herida que solo va a poder ser cosida y suturada por la fraternidad y la capacidad que podamos poner todos para acoger y dar lo mejor de nosotros mismos!”

Ella, su Fundación, su gente, una vez más han entregado el corazón en un viaje solidario al horror, pero como decíamos, ha merecido la pena ya que cada kilómetro recorrido le ha permitido llegar a tantos corazones necesitados y, al mismo tiempo, hacer reaccionar a incalculables corazones solidarios.

La religiosa viajó durante más de tres mil kilómetros para, una vez más, solidarizarse con quienes lo necesitan, en esta ocasión ofrecer un nuevo horizonte de vida a varios refugiados que, al ir en su ayuda para traerles a España, le hicieron reflexionar así de categórica:

“Tras este viaje he visto lo mejor y lo peor de la persona humana… Todos soportando la locura del delirante  Putin y de quienes le acompañan, pero también hemos visto mucha solidaridad en los campos de refugiados…”  Después, con todos ellos, regresó a Manresa  no sin antes “vivir una dura experiencia en la frontera y en los sitios de acogida, algo que para mí ha sido lo más duro que he visto y sentido a lo largo de mi vida”.

Sor Lucía Caram, como otras asociaciones, fundaciones, entidades y personas, han sido, son ese ‘rayo de luz’ que ilumina el desconcierto, el incomprensible destino de tantas víctimas inocentes, de tantas indefensas criaturas,  por culpa de la surrealista barbarie de quien alguna vez también fue niño. Al cierre de esta edición de ALGENTE, Sor Lucía Caram ultimaba los detalles para trasladar en avión privado a Cataluña a más de trescientos refugiados ucranianos. Esta operación solidaria tendiente a recoger a unos 350 refugiados ucranianos en Varsovia, es posible gracias a la conocida solidaridad de la propia Sor Lucía conjuntamente con Josep Santacreu, Òscar Camps y el padre Àngel  con la humanitaria idea de repetirla cada dos semanas.

Como ella misma nos dice: “a ver si Dios baja y nos ayuda”.

Hay que implorar para que solo… “¡¡estalle la paz!!”.