martes, abril 23, 2024
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El mes de noviembre es un mes de recogimiento.

Nos encontramos en el mes más difícil para los espíritus. Normalmente se sueña más con ellos, se les hace más promesas… Comenzamos el mes con el día de todos los Santos y, sobre todo, se recuerda a Santos que sufrieron mucho, que tuvieron muchos problemas, Santos que fueron sacrificados.

Por ejemplo, el día 15 de noviembre, es el Alberto Magno, que fue importantísimo.

También, destaco a Santa Cecilia, una Santa que a mí, personalmente, me gusta mucho porque en la santería y para los espiritistas, es maravillosa. ¿Por qué? Porque todo lo que se le pide, lo concede.

Se la venera el 22 de noviembre y hay que hacerle ofrendas de aceites, comida, ponerle velas, perfume…

A los Santos,  –muy importante-  hay que mimarles como si estuvieran vivos. Ella fue Virgen y mártir. En noviembre contamos con muchas mujeres como por ejemplo Santa Catalina.

Pero bueno; hablando de otras novedades que discurren por mi día a día,  quiero compartir con mi increíble legión de lectores que me ha alegrado muchísimo no haber ido al programa de las cenas con famosos en Cuatro.

Lo he comentado y ahora, tras reiterada invitación, me reafirmo en mi negativa ya que de acudir a ese programa, con la trasparencia que me caracteriza y desde mi respeto y educación, no me privaría de decir a todo el que lo mereciese auténticas verdades como un templo…

Por ejemplo, si hubiese compartido mesa y mantel con Kiko Rivera Pantoja, le hubiera dicho que su madre debería cantar a todas las horas del día, por supuesto; que debería comprar un teatro y sacar discos, porque la voz, la presencia que ella tiene sobre un escenario, es un don pero que ¡se deje de exclusivas y que siga cantando, ya que Dios le ha dado esa voz y esa belleza!

Pantoja es una Marlene Dietrich, una Edith Piaf…Y punto.

¿Y el hijo de Julio Iglesias?

En lugar de aprovechar las virtudes y talentos de sus padres… ¡Venga hombre, que se dejen ya de exclusivas!

Por eso me he negado ya que, imagínense ustedes si me presento en esas cenas y empiezo a decir cosas parecidas en televisión. ¡¡La que se armaría!!

En otros países no me peleo con nadie en televisión, pero aquí en España, siempre, porque las cosas cuando son obvias y evidentes, hay que decirlas.

O sea que, cenar contando tantas verdades compartiendo mesa y mantel, no creo que a ninguno de ellos les gustaría. Por eso, he declinado la invitación y aquí no ha pasado nada. Pero si me invitaran para compartir mesa con Sofía Loren entonces sí que aceptaría. Hay que ver lo que tendríamos que hablar, especialmente de Fellini. Con ella jamás me pelearía. Pero eso es un imposible porque conozco muy bien a Sofía y sé que jamás aceptaría venir a este programa.

Cuento mis verdades desde “Las mil y una de Ruphert”, columna que entra en tantísimos lugares y desde la que puedo saludar a miles de lectores y a cientos de famosos y populares que me siguen mes a mes.

Gracias a todos.

…Y ya lo saben: Santa Cecilia, este 22, nos concede todo lo que le pidamos.