RUPHERT 102

Este verano  estuve por primera vez en Palma de Mallorca.

Un viaje magnífico a la isla en el que me llevé una sorpresa: al día siguiente de llegar yo al hotel, se celebró la fiesta de los Reyes de España y, tanto la televisión, como diferentes medios de comunicación, dijeron que Ruphert  había ido para peinar a la realeza… Y debo decir que no…

Hace tiempo sí peiné a algunos miembros de la Casa Real y de ello guardo un grato recuerdo como el de unas inolvidables jornadas en las que yo le enseñaba a maquillar a Doña Elena con la que hablé sobre técnicas y sobre cómo se maquillaba, por ejemplo, Carolina de Mónaco. 

Y es que en esa época yo peinaba mucho a distintas personalidades como a la Princesa Sofía de Habsburgo a la que convertí en la mujer mejor peinada del mundo.

¡Como veis, aquí, en mi simpática y divina columna de ALGENTE es donde puedo recordar públicamente tantas anécdotas!

Casi todas las personas y personalidades que yo peino, tienen casa en Palma por eso es un lugar que llevaba tiempo queriendo visitar y me ha encantado, incluso me han ofrecido negocios.

Allí conocí a una persona maravillosa a la que siempre he admirado y a quien sólo había podido saludarle en el velatorio de Manuel Fraga y es José Ramón Bauzá, ex Presidente de las Islas Baleares. Muy guapo él y es un hombre divino, Me ha prometido que pasará por mi Salón cuando venga a Madrid. Ya le estoy esperando.

A mí me gusta mucho la gente guapa, los bellos y las bellas, algo que siempre me ha enloquecido…

Palma, obviamente, es un lugar con más futuro aún; creo que si pusiera allí un negocio, sería un éxito, porque allí están los ricos, la gente que busca un buen peluquero…Y  a mí –sin falsa modestia- me han dado premios como el peluquero más grande del mundo…

También estuve en París y pasé toda una noche soñando con Sarita Montiel que me decía una y otra vez, algo que siempre me dijo: que tengo que irme a Méjico.

En Méjico tuve el mayor éxito de mi vida. Por ejemplo, cuando Mónica Naranjo apareció con el pelo a dos colores, fue allí donde se celebró aquel evento comenzando -con mi peinado- su carrera en América.  En Méjico peiné a Silvia Pinal, a Olga Guillot…A Libertad Lamarque que, en el último reportaje que le hicieron dijo, que era “un honor el que me haya peinado Ruphert”.

Peiné a las más grandes estrellas mejicanas que siempre me han tratado como un rey. Allí son “locos” por el pelo y por los trapos… Con deciros que el peluquero y el modisto, para las estrellas, son casi más importantes que el Presidente.

Recuerdo que estando en Buenos aires, en su día, me llamaron para peinar a la gran María Félix. A ella le dijeron que la iba a peinar el peluquero de su comadre Lola Flores y se mostró encantada.

El secreto del pelo de María eran los rulos. Había que saber ponerlos muy bien marcados. Y después ella se lo cepillaba boca bajo. Y lo hacía de manera que le quedaba una semana con esas ondas marcadas. Causaba sensación por ello su peinado lo copiaron todas las mejores como Rita Hayworth y las estrellas de Hollywood… El peinado de Gilda, era como el de María Félix.

En fin, qué tiempos imborrables aquellos tan llenos de glamour…Un glamour –el de aquellas auténticas damas, verdaderas estrellas-  nada frecuente en los tiempos que corren…

Aquellas mujeres ¡eran estrellas porque sabían ser estrellas! Las de ahora quieren vivir en granjas, salir en zapatillas…

Bueno, queridas amigas y amigos, me despido con los mejores deseos para todos.