sábado, mayo 25, 2024
El túnel del tiempo

Recordando a la inolvidable Concha Márquez Piquer

Concha Márquez Piquer, artista por excelencia, nos ha dejado.

Hoy, gracias a la exclusiva que nos concedió en su casa de Somosaguas al cumplir su treinta aniversario de bodas, podemos verla en la intimidad donde, hace unos días, fue velada dejando sin consuelo a su marido Ramiro Oliveros y a los suyos.

“Tantos años de amor –nos decía Concha mientras su rostro demostraba la felicidad que nos confesó-  se consiguen con comprensión, respeto y sinceridad…Un amor que me ha acompañado en todos estos años de vida”.

Una vida que ella vivió junto a este hombre al que no dejó de ponderar en todo nuestro encuentro: “El amor me permitió compartir con Ramiro tantas cosas, un ser adorable que siempre ha estado a mi lado, cuidándome y mimándome, también como talismán”.

Ramiro, hoy, aún no se recupera de haber perdido a una mujer sobre la que -mientras la besaba y la abrazaba-, nos dijo:

“El amor que hay entre Concha y yo, no lo romperían ni mil tsunamis juntos”.

En la extensa entrevista que nos concedieron y de la que hoy extractamos solo algunas comillas y

muy pocas imágenes, nos mostraron lo felices que eran.

En otro pasaje, al comentarle a Concha lo jovial que la veíamos, con una sonrisa nos dijo:

“Me alegro que me veáis así porque realmente lo soy gracias a mi proverbial sentido del humor y a que la vida me ha premiado con muchas cosas buenas como es tener a mi lado a un hombre como Ramiro”.

El vacío que ha dejado Concha es enorme; de hecho, aunque pasen los días, Ramiro sigue roto. Desde aquí, con parecida amistad a la que nos ha brindado siempre, le hacemos llegar a él y a los suyos, la tristeza que compartimos al haber perdido  a su adorada Concha Márquez Piquer.

                                                                                                                           ©Bayres/ALGENTE

                                                                                                                    fotos©Liliana Cozzi