martes, abril 23, 2024
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PIPI: EN LA BALANZA

Pipi Estrada no se columpia. Entre el chascarrillo y la noticia certera, entre el rigor y el desenfado, entre la pasión y el amor… Pipi se balancea. Se divierte, siempre con naturalidad. Habrá cometido errores, como todos, pero a diferencia de otros, él no los esconde ni los maquilla. Él nos lo cuenta todo, lo bueno y lo malo, con valentía y humor.

Su vida es “un accidente”, como dice él, pero un accidente honesto, plagado de vivencias únicas, momentos inolvidables… y llena de trabajo, transparencia y diversión.

Porque se lo pasa bien, eso es innegable, pero también lo es que se lo ha ganado a pulso. Y son tantas las anécdotas y los recuerdos… que no cabían en un solo número.

Y es que la desbordante vida de Pipi Estrada exige ser dividida en varias entregas…

José Manuel Estrada Calzada, Pipi para todo el mundo, es dueño de un perfil mediático que todos conocemos pero, más allá de su imagen dicharachera, es dueño también de otro perfil mucho más profundo, comprometido y desconocido: el que comulga con una solidaridad sorprendente con personas anónimas y con asociaciones que necesitan de corazones bondadosos como el suyo.

Pero por un lado –y así lo iremos viendo- transita el Pipi del pim pam aquel, con una presentadora de televisión que hizo “volar” por los aires el matrimonio que durante 25 años había “pilotado” a la perfección con Teresa, una  guapa azafata de Aviaco quien, tras “colisionar” con una portada de su marido con su nuevo amor, llegaría a arrojarle su ropa por la ventana de su casa al enterarse que vivía un romance con Terelu Campos después de aquel famoso baile en Gabanna, algo que impactó mediáticamente y que vio media España.

Por otro lado, sus exclusivas futboleras que empezaron a pie de campo con el inolvidable José María García en la radio, sus “toques” tan personales a la hora de presentar una noticia futbolística, sus columnas en la prensa escrita y sus personalísimas colaboraciones en la radio y en la televisión.

Por aquel lado, sus escarceos amorosos –de todo tipo- como “cazador” nato que se define, pero también, por el otro, sus puntillas deportivas y sus frescas noticias gracias a la gran agenda de amigos futbolistas a los que jamás ha defraudado contando ninguna batallita de las que ha sido, es y seguramente será testigo, ya que Pipi se mueve muy bien en las distancias cortas en las que ha compartido todo tipo de “secretos” con cantidad de célebres futbolistas…

¡¡Por eso aseguro que algunas mujeres de  futbolistas tienen el cielo ganado!! , nos diría una y otra vez detallando sus razones para asegurarlo.

Lo cierto es que a su edad, Pipi, como asegura, no tiene edad, sino…vida:

Este 11 de marzo soplo mis ¡¡59 velas!! Cincuenta y nueve añazos de los cuales no quisiera quitarme ni uno solo porque ¡yo no tengo años! ¡Tengo vida! Valdano me dijo un día: “Pipi, déjate de j…con problemas de adolescente…Eres el eterno adolescente.”

Y es que no tengo remedio…Soy como Peter Pan, porque a mí, la vida “me va”, “me va”, “me va”, como diría Julio Iglesias con el que tengo unas anécdotas de Padre y Señor nuestro….

Pero bueno, contaré no las de Julio, que ya las han escrito, sino las mías…Situaciones, experiencias, momentos –todos- que he vivido en primera persona, sin que tenga que venir el chismoso de turno a contarnos los asuntos  que han vivido otros ¡a cambio de un talón!

Vergüenza da verlo y eso, con la crisis y el paro: ¡va en aumento!

Los míos son episodios con pelota, sin pelota y en pelota, todas vivencias personales que protagonicé en el área grande… pero también en el área chica de diferentes alcobas.

Pero ojo: la discreción y la confidencialidad ante todo, porque la sociedad española está harta de ver a traidores contando las batallitas de alguien al que llaman  “amigo”.

Por suerte la gente que me rodea en mi día a día deplora cualquier tipo de traición. Por ejemplo Pedrerol, del que también hablaré, se caracteriza por exigir trabajo y lealtad; para él, como para mí, como para todo aquel que se vista por los pies, en nuestras vidas…Traición: ¡¡Cero!!

Eso sí, me lo he currado, en lo del fútbol y en lo otro.

Mi pasión por el fútbol empezó desde chiquitito y lo de las mujeres desde los 14 que fue cuando probé “el caviar” por primera vez…

Me casé con una gran mujer, Teresa. Ahora sería como una ilusión óptica verme con 21 años, casándome. Yo con 21 y mi flamante esposa, con 22.  

Con ella pude conjugar el verbo amar, algo que no he podido repetir muy fácilmente.

Es cierto que he sido muy precoz en amores y amoríos y que en los tiempos que corren es impensable casarse a esa edad.

Sin embargo, con la madre de mis queridos hijos mayores, tuve una boda de lo más tradicional, por la iglesia y con todos los detalles que tenían las bodas de antes.

Muchos de mis amoríos posteriores jamás me imaginarían protagonizando una boda de las de toda la vida.

Después de las felicitaciones, del banquete y demás, compartí con ella ¡¡25 años! llenos de felicidad y de un intenso amor…25 años hasta que…Metí la pata.

Era feliz y como tantas otras veces, metí esa patita inoportuna, como también la meten algunos futbolistas, porque si yo contara las cosas que he vivido en otros campos, ja ja ¡Momentazos que serían como para parar un tren! He sido testigo directo de muchos goles y no me refiero solamente a los que tienen que ver con un balón y una portería, no, sino a otros goles de antología entre algún futbolista y mujeres de rompe y raja; qué privilegio haber compartido instantes únicos pero que me llevaré a la tumba.

Recuerdo aquellas noches en un local de moda…Uy, uy, uy… Las fotos que se podrían haber hecho allí ¡no tendrían precio!

Por eso he comenzado diciendo que las mujeres de algunos  futbolistas tienen el cielo ganado.

Ay, si mis padres me hubiesen dado otros valores y fuera un amoral cómo se divertiría la gente al conocer, por ejemplo, los nombres de dos futbolistas  que siendo amigos y compañeros, tuvieron enfrentamientos por la mujer de uno de ellos: im-pre-sio-nan-te ¡Y hasta ahí “puedo leer”!

Pero estos líos de faldas, balones y porterías de todo tipo, no sólo ocurren en España, qué va… ¿A quién no le pasa lo que a determinados futbolistas?

Ellos, igual que nosotros, son humanos, aunque sus esposas sean como extraterrestres que, repito: se han ganado el cielo.

Pero ojo: Hablo, aunque calle los nombres y los clubes para no hacer que explote una bomba de relojería, de ciertos futbolistas y de sus esposas o novias. Tengo que morderme la lengua porque de lo contrario ardería Troya…

Pero que no vuele la imaginación, no, seamos sobrios:

¡Sería injusto y falaz: generalizar!

Hay cantidad de excepciones, nombres de astros que por supuesto no estaban, allí, en esas noches inolvidables que yo he vivido in situ y a centímetros de distancia.

Pero es que, claro, los que hemos nacido con ‘el bicho’ y no nos paramos a pensar antes de hacer, tenemos un problema: Y es el que, en más de una ocasión, en lugar de pensar como piensan las personas racionales y normales, pensamos como yo lo hago: ¡con la bragueta!

Por eso me he llevado muchos disgustos. Tantos, que me pregunto por qué tengo que pensar tantas veces con la bragueta…

Pero he aquí lo malo malísimo: que siempre lo pienso después, nunca antes ni durante.

Y sino, pregúntenselo a Julio Iglesias en aquellos años mozos, que se ponía celosísimo, cuando habiendo compartido alguna reunión, yo, en plena “caza”, le birlaba algún bellezón al cual él le había echado el ojo…

A medida que Pipi se balanceaba, no sólo en el columpio sino en su tic tac más sincero: el de su corazón, sus comentarios irían in crescendo en intimidad “aunque eso sí –nos aclaró una y otra vez- sin perder el norte de lo que de verdad me interesa, que es el fútbol, el deporte, mis enormes satisfacciones dentro de este mundo…Un mundo que ante todo, incluye a mis dos hijos mayores y por supuesto a mi hija pequeña, que es como un preciado juguete para ellos, su hermana “del alma” a la que adoran y protegen. El  motor de mi vida es mi hija, me da la fuerza cada mañana; cada noche al acostarme pienso que hemos salvado un nuevo día… y quiero salvar el día siguiente y el que sigue…y el que sigue. Todo es por mi hija, la persona que me da la energía y la fuerza necesarias para ir solucionando los pequeños problemas que van surgiendo en nuestra vida.

La relación entre nosotros, a diferencia de otras familias, es muy sana y nada comercial. Mi hija Miriam, como digo y siento: es la niña de mis ojos. Una preciosidad.

Con la madre de mis dos hijos, a pesar de lo que pasó, me llevo estupendamente.

La verdad es que, como os decía, yo conocí ‘el caviar’ con 14 años. Y una vez que conocí el ‘caviar’ me di cuenta de lo rico que está y a partir de ese instante empecé a darme cuenta que “eso”, era lo mío… Esto es como el que tiene facilidad innata para el fútbol, o para las artes marciales. Yo me di cuenta  que lo mío eran esas otras artes. Y lo aproveché. Aunque las típicas maripositas en el estómago no las tuve hasta más adelante.

A los 17 tenía una novia que todos los veranos hacía intercambio hogareño con una chica francesa. Un verano me avisó que se iba a Francia a pasarlo allí  y que su amiga francesa, al mismo tiempo, iría a vivir a su casa. Cuando llegó esa chica, Yasmín se llamaba,  me la presentó y me quedé impresionado.

Era preciosa. Así que le dije a mi novia: “Si quieres que nuestra relación continúe, me tienes que dejar salir durante el verano con tu amiga”.

Madre de dios, aún  me acuerdo de su mirada. Al principio se lo tomó mal, pero después, como estaba muy enamorada de mí, aceptó.

Así que me enrollé con Yasmín y me enamoré como nunca antes. Lástima que acabó el verano y volvió a su casa. Entonces regresó mi novia Mati y al ver que yo estaba loco por Yasmín, ya no quiso salir más conmigo y lo comprendí, fui un poco cabroncete… Aún recuerdo perfectamente a Yasmín, era guapísima. Fue la primera vez que sentí las maripositas famosas. Después en Gijón, conocí a Conchita  a punto de venirme a Madrid a estudiar. Yo tenía 19 años y ella 29. Le daba vergüenza salir conmigo por la diferencia de edad, pero luché y luché hasta que lo conseguí; estuve viviendo en su casa hasta que tiempo después conocí a mi mujer y me casé…

Teresa, como os dije, era azafata de Aviaco, guapísima. Cuando empezamos a salir, enseguida, sin darme ni cuenta, estaba en el altar.

Comenzamos viviendo de alquiler, luego nos compramos un pisito en el barrio de Prosperidad, de allí pasamos a comprar en una zona residencial como La Moraleja…Fuimos creciendo y haciendo patrimonio juntos, tenemos 2 hijos estupendos… Eso es muy bonito. Luego fue cuando se cruzó en el camino lo que yo llamo “mi accidente”  y en ese momento, cómo explicarlo: no llevaba los papeles del “seguro” y tuve que asumir todas las consecuencias de la situación, ya que aparecí en la portada de una revista con mi… “accidente”. Lo vio mi ex mujer y cuando me preguntó, empecé a balbucear y fue entonces, cuando me echó de casa…

 

Pero de aquellos momentos inolvidables en los que media España vio por televisión cómo su mujer le arrojaba la ropa por la ventana, de su nostálgica infancia, de sus pachangas futbolísticas con Di Stéfano, Puskas y otros grandes, de su vida con Terelu y de cómo pasó su último San Valentín, Pipi, volverá a sorprendernos en la próxima edición de ALGENTE.

 

                                                                          ©ALGENTE

                                                                      Entrevista©Marcelino Bonamino /Nuria Santero