PEDRO ALMODÓVAR DE LA MANCHA AL MUNDO

Su último cumpleaños, el pasado 25 de septiembre, lo celebró con las maletas preparadas pues, como iba a decir –con su sentido agradecimiento-, “en estos momentos estoy viajando al Festival de Toronto, por lo que no puedo estar en la Academia con todos vosotros, pero quiero agradecer a los académicos españoles el apoyo y la oportunidad de poder competir una vez más en la categoría de Mejor Película Internacional en los próximos Oscars.

Y agregaba:

Es todo un honor representar a nuestra industria. Justamente Toronto es un lugar perfecto para comenzar nuestra campaña. No será fácil estar entre las cinco nominadas porque hay mucha competencia, cada año más, pero haré, junto a El Deseo y Sony Pictures Classics, todo lo posible para que así sea.

Para finalmente, con orgullo e ilusión, subrayar:

Quiero hacer partícipes de mi alegría a todos los actores y técnicos que han intervenido en la película. Gracias a ellos por su talento y entrega y a la Academia por darnos esta gran oportunidad. Gracias de corazón.”

Un nuevo “regalo” que nuestro manchego más universal, como él mismo expresa, ya ha puesto en marcha…

“Dolor y Gloria”, su película número 21,le sitúa ante la que sería su tercera estatuilla después de “Todo sobre mi madre” y “Hable con ella”.

¿Quién le diría a Pedro Almodóvar, cuando era un niño y ya soñaba con crear sus propias historias por las calles de Calzada de Calatrava -su querido pueblo natal- que llegaría tan lejos en la historia del cine?

La noticia ha sido muy bien acogida por el público que le admira y, cómo no, por la prensa, por ello, hemos querido hacer un rápido recorrido por diferentes redacciones  para ver cómo se encuentra Almodóvar ante esta nueva distinción, con titulares obtenidos por colegas de la información que han sabido entrevistar a Pedro que sabe muy bien lo que importa un titular.

Veremos pues, diferentes declaraciones surgidas de la conocida espontaneidad y la valorada sinceridad del admirado cineasta…

Así, por ejemplo, en “Magazine Digital”, entrevistado por Juan Luis Álvarez, Pedro –entre otras muchas confesiones- dice que…”A mí, envejecer, me está resultando durísimo. Por mucho que lo entienda y que vea que forma parte de nuestra naturaleza.”

Y no duda en compartir que, como dijo: “Hace mucho tiempo que me retiré de la noche, y no es que lo que me apetezca sea salir, pero dentro de mí yo siento las mismas necesidades que cuando era joven y no puedo llevarlas a cabo en absoluto. El sentido común es el primero que me lo desaconseja. Y lo tengo. Tengo mucho más sentido común de lo que esperaba.”

En “Fotogramas”, la entrevista de Alicia G. Montano, nos arroja –entre muchas- unas comillas firmadas por Almodóvar que no tienen desperdicio.

La periodista le pregunta si habría sido posible este guion  de no haber pasado una larga temporada de declive físico con diferentesdolencias: “migrañas, faringitis, tendinitis, acúfenos, ansiedad y dolores de espalda…”

Pedro, con su sinceridad de siempre, respondió:

“No habría sido posible sin conocer el dolor que me obligó a estar en casa y me aisló. Es una pescadilla que se muerde la cola, porque cuando no te sientes bien, crees que no eres una buena compañía y dices no a todo lo que te proponen. Y en una gran ciudad, cuando no ves a la gente durante dos años y dejas de responder a sus llamadas, te quedas solo.”

Por ello sobre el filme, matizó:

“La película nace de ese aislamiento y del sufrimiento físico, sobre todo, las jaquecas que no me han abandonado y el dolor de espalda. Porque una vez que te abren ya no vuelves a ser el mismo. Mi espalda está llena de hierros, tornillos y cemento quirúrgico, que no es como el de los albañiles pero casi… Y a la vez, yo no quería que la película fuera un quejido. Por eso recurrí a los dibujos de Juan Gatti, una forma lúdica de dar mucha información al espectador y ponerle en situación en poco tiempo.”

Sobre el protagonismo de Antonio Banderas, comentó:

“Es el mejor trabajo que ha hecho en su vida y estoy muy contento de que haya sido el protagonista, porque representa a un personaje que tiene 60 años. Cuando empezamos a trabajar juntos, Antonio era un animal apasionado, que barría con su sola presencia. Pero ahora es otro, porque está en la madurez y porque ha pasado en tres ocasiones por el quirófano.”

Y recordó sobre el admirado Banderas que:

“Han sido tres operaciones de corazón bastante severas y aunque él sigue igual de vital y divertido y no le ha cambiado el carácter, yo notaba en su cara la experiencia de quien sabe que podía haberse muerto.”

Por eso, y así se lo confesó a Alicia G. Montano, dijo que  “era una putada lo que le había sucedido (…). El Antonio Banderas de ahora está en otra tesitura: sus gestos son muy sutiles, pequeños… Y con la película terminada me parece muy legítimo que haya sido él quien asumiera mi papel. Porque Antonio es el legítimo protagonista, es el Mastroianni de Fellini en ‘Ocho y medio’, por muchas razones: por haber vivido de la mano conmigo los años 80, por haber trabajado juntos, por todo lo que hemos hecho.”

La periodista Beatriz Martínez, por su parte, en su entrevista publicada por el Periódico de Catalunya, obtiene de Almodóvar una particular confesión acerca del paso de los años…

Pero antes le preguntó si seguía sintiendo vértigo al terminar una película:

“Es que nunca sabes cómo va a quedar –dijo Almodóvar- y si va a funcionar. Uno se la imagina de una forma, y a veces sale de otra. ‘Dolor y gloria’ tiene soluciones narrativas arriesgadas, y no sabía cómo iban a encajar todos esos elementos, esos materiales. Cuando haces una película trabajas sin red…”

Como decíamos al comenzar, Almodóvar acaba de cumplir 70 años y por ello la periodista le preguntó si echa de menos su juventud…Él, una vez más, contestó sin dudar:

“Mi vida se ha convertido en una lista de abstinencias. No salgo, no fumo… y así sucesivamente. Es lo que toca, pero mentalmente echo de menos la fuerza de la juventud, y no es una cuestión nostálgica. Me encantaría salir una noche y comportarme como en el año 82. Uno piensa que con 70 años tiene otras necesidades, y no es verdad. La vida nunca se adecúa a la edad que tienes. Me resigno, trabajo y vivo con lo que tengo. Pero no me gusta mi vida ahora mismo. Tengo que encontrar el modo de adecuarme, y en eso estoy”.

Pedro Almodóvar, viajero incansable, recibió recientemente el León de Oro honorífico en Venecia donde la cineasta argentina Lucrecia Martel, como presidenta del jurado del Festival de Venecia, conmovió al público y al propio Pedro con sus palabras:

“El cine es su religión, lo ha dicho muchas veces. El cine corregía lo que la escuela humillaba en él y en muchos niñas y niños. Su parroquia fue la sala de cine de barrio (…) Almodóvar fue causa y consecuencia de La Movida, la contracultura que desempolvó a España del largo letargo del franquismo (…) Mucho antes de que las mujeres, los homosexuales, las trans, nos hartáramos en masa del miserable lugar que teníamos en la historia, Pedro ya nos había hecho heroínas. Ya había reivindicado el derecho a inventarnos a nosotras mismas (…) Sus películas inauguraron territorios donde se puede vivir mejor. Pedro, ahora que la ultra derecha se levanta en el mundo como si nada hubiera pasado, ahora más que nunca lo necesitamos. Porque seguimos mojando nuestras bikinis en un mar de muertos”.

En el prestigioso periódico Clarín de la Argentina, Pedro también dejó su “huella de sinceridad”; por ejemplo, como la droga está presente en la historia de “Dolor y Gloria”, confesó que “mi principal adicción es dormir”.

En este mismo matutino bonaerense el periodista reflexiona sobre el perfil argumental del filme. Y así escriben, textualmente:

“Dolor y gloria”, lo último de Pedro Almodóvar, produjo un acuerdo casi absoluto después de su paso por Cannes: todos coinciden en señalarla como la mejor película del director en mucho tiempo. Pero los consensos también imponen miradas, puntos de vista: en este caso, el acuerdo dicta que “Dolor y gloria” debe ser leída en clave autobiográfica. Así, cada elemento del relato adquiere un sentido preciso si se lo compara con la vida del propio Almodóvar: el protagonista se vuelve un alter ego, su historia refleja el presente creativo y personal del propio director, la relación tortuosa del personaje con la madre no es más que un retrato apenas alterado del vínculo del manchego con su madre fallecida”.

Sobre el apasionado beso que protagonizan Antonio Banderas y el actor argentino Leonardo Sbaraglia, transcriben unas comillas de Pedro en las que dice:

“Querría haber besado a los dos con la misma intensidad, pero no se me ha ocurrido pedírselo ni como director ni como hombre”.

Como vemos, hablamos de un Almodóvar genial…Un Pedro Almodóvar admirado en medio mundo que, una vez más, ahora: con ese “dolor” que pluraliza en sus entrevistas, puede que se encuentre en el umbral de una “gloria” ¡que ya tiene!                                                   fotos© El Deseo DA S.L.U.Nico Bustos/Manolo Pavón