LOS TIBURONES DEL FÚTBOL SE COMEN LA SUPERLIGA EUROPEA

El proyecto de la liga europea duró menos que un pastel en la puerta de un colegio…

Lo que parecía que iba a ser auténtica revolución en el mundo del fútbol, acompañados de la mano de JP Morgan, el Banco más importante de Estados Unidos, que serían los encargados de financiar el nuevo modelo de competición, con Agnelli y Florentino Pérez al frente de la nave, para acabar con el monopolio de UEFA, de momento se ha quedado en proyecto, porque los tiburones se comieron ese proyecto, esa solución a la situación actual, de un solo bocado y en tiempo récord ya que duró menos que un pastel en la puerta de un colegio.

La batalla la ha perdido Florentino Pérez, traicionado al amanecer…

Pese a esa traición a Florentino Pérez –así lo veo yo-, la guerra continúa y me da la sensación que vamos a asistir a la madre de todas las batallas en el mundo del deporte rey. Supongo que a partir de ahora, como el fútbol es de los aficionados, abrirán los entrenamientos y los hinchas no tendrán que jugarse la vida en las glorietas para conseguir un autógrafo.

El fútbol es tan grande que nada ni nadie podrá con él…

El deporte rey es “inviolable”, es tan grande que nada ni nadie podrá con él. Estoy convencido que los que han sido devorados por los tiburones, seguramente aún no han dicho sus últimas palabras y, algo más que quiero compartir con todos vosotros: cuando ‘éramos pocos’, apareció Piqué preocupado por los aficionados. Sí sí, el mismo que convenció a Rakuten arrebatando la Copa Davis a medio mundo para llevarla a la Caja Mágica. Cuánta hipocresía con inteligencia artificial que nos quieren hacer comulgar con ruedas de molino. No es nada personal, podrán decir, agregando que “solo son negocios”, pero la realidad –explicándolo lo más finamente que me permite mi educación-, es esa y solamente esa.

Manda huevos…

Entre los críticos del proyecto destacan Boris Johnson y Emmanuel Macron…“Manda huevos”, que diría Trigo en el Congreso. Esta no es una guerra por el bien del fútbol, sino una batalla empresarial por el monopolio de una industria que mueve miles de millones. Vivo con la esperanza de que el buen trabajo realizado con honestidad y transparencia, venza a la mediocridad y pasemos a la excelencia. Por último, deciros que me produce náuseas escuchar a personas con responsabilidad que tienen cargos institucionales, llevando este asunto al lado personal para ver quién levita más. Váyanse con su egocentrismo y narcisismo y déjennos en paz.