LAS LÁGRIMAS DEL ROCÍO


No conviene generalizar, y no seremos nosotros quienes cometan ese error.

Imaginamos que la mayoría de propietarios tienen una relación de amistad y respeto con su caballo, un animal noble y leal donde los haya. Especialmente en tierras andaluzas, donde la gran mayoría les profesan el amor que merecen. Pero recientemente han trascendido unas prácticas vejatorias puntuales en la feria del Rocío que debemos condenar y denunciar. Nuestra conciencia y nuestro profundo amor por los animales nos impiden mirar para otro lado. Y seguro que los verdaderos amantes del Rocío están de acuerdo.

Qué días, qué tardes, qué noches para quienes viven “enganchados” a “El Rocío”.

Muchos confiesan que cuando acaba esta fiesta, famosa incluso más allá de nuestras fronteras, “mentalmente comienzas la cuenta atrás deseando volver a vivir esos días”.

El Rocío multicolor con esos caballos que sin duda son una de las más certeras atracciones visuales, por su forma de andar, por su energía, por su contagio de vida…

Pero, lamentablemente –y aunque no sea motivo de generalización alguna-, cada cara tiene un reverso y en el caso de “El Rocío”, han existido y existen todo tipo de denuncias, incluso, una reciente, con fecha 23 de mayo que firma la mismísima Guardia Civil de Huelva.

Veamos algunos ejemplos.

Un exhaustivo informe elevado por Avatma, certifica que los caballos (a los que se refiere en su estudio), “mueren de forma angustiosa por agotamiento y falta de agua.”.  

Asimismo en algunos de los contextos en los que, con razón se eleva la voz, argumentan que la expresión “dar la vida por el Rocío” alcanza toda su literalidad en el caso de los caballos. “El agotamiento debido a las largas jornadas de travesía, la falta de preparación, las altas temperaturas, la escasez de agua y la propia dimensión de la romería más multitudinaria del mundo, han dejado –especifican- 13 caballos muertos”, según fuentes del Plan Romero.

Otra de las denuncias, literalmente expresa queLa cifra es, un año más, muy negativa y preocupante. Los animales que sufren un colapso es porque no están siendo bien tratados y porque no tienen unas condiciones higiénico-sanitarias adecuadas a sus necesidades (…) El Rocío se ha convertido en un festejo descontrolado en el que permitimos que haya una romería de jolgorio en un espacio de máxima protección, y en el que encima mueren caballos por falta de atención. Es algo impensable y nos sitúa a la cola de Europa en cuanto a protección animal se refiere”, tal como certifica el Pacma.

ALGENTE se puso al habla con su portavoz quien amablemente nos facilitó una de las fotografías que ilustran lo que decimos, además de enviarnos su nota de prensa en la que explicaba el transporte de caballos sin las debidas garantías careciendo “de las guías correspondientes, además de las malas condiciones higiénico sanitarias en la que se encontraban los equinos, procediendo a denunciar al conductor del trailer”.Pero como nos hacen reflexionar, estas y otras denuncias, detrás de ese glamour, de los grandes festejos, del incesante desfile de personajes mediáticos, la triste realidad no sólo nos hace ver esas muertes, en pleno Rocío, sino como nos induce a pensar la denuncia efectuada por la Guardia Civil de Huelva, algunos de los inocentes animales llegan ya faltos de cuidados y de buena alimentación.

Si bien, insistimos, no hay que generalizar, ya que existe una concienciación de quienes participan en esta romería, la existencia de este tipo de hechos –también hay que decirlo- es lamentable aún tratándose de casos puntuales.

¿Qué sentirían al respecto tantos escritores y poetas que han dedicado cantidad de páginas y versos a la nobleza y belleza de los caballos?


En algunas de las estrofas de la poesía El Alazán (de Atahualpa Yupanqui) podemos hallar algunos de esos lamentos:

Como una cinta de fuego /galopando, galopando/Crin revuelta en llamaradas/Mi alazán, te estoy nombrando.(…)

En el fondo del abismo/ni una voz para nombrarlo,/solito se fue muriendo/

mi caballo, mi caballo”.

 

©  Bayres/ALGENTE

Foto: Guardia Civil de Huelva y archivo.