La mayor goleada de la historia: ¡¡149 a 0!!

¿Se creen ustedes que un partido profesional- oficial de fútbol, acabe con el escandaloso resultado de 149 a 0?

Pues veamos el por qué y sus consecuencias siguiendo el transitar de nuestro inquieto e imparable Caleidoscopio, deteniéndonos en la que, efectivamente, fue la mayor goleada de la historia en un partido oficial de fútbol que tuvo lugar en la liga de Madagascar y que finalizó, como decíamos, con un surrealista 149-0.

Sí sí, tal como bien podemos leerlo…

Ocurrió el 31 de octubre de hace diecinueve años cuando se enfrentaron el ‘AS Adema’  y el ‘SO l’Emyrne’, en partido correspondiente a la sexta ronda del playoff  final del THB Champions League,  o sea: el Campeonato de Fútbol Nacional de Madagascar.

Pero veamos, por qué se llegó a esa cifra de escándalo como bien nos lo recuerdan:

“Dos días antes (en la quinta ronda) el ‘SO l’Emyrne’, que aspiraba al título, había perdido toda posibilidad por haberle pitado (casi a punto de finalizar aquel encuentro) un  penalti totalmente injusto…Fue en el partido que disputaba contra el ‘DSA Antananarivo’ que no se jugaba nada, provocando que el encuentro acabase en empate a dos, lo cual beneficiaba los intereses del ‘AS Adema’, con quien (como apuntábamos) se enfrentó  en la última ronda. Por ello y exclusivamente como radical  protesta, los jugadores del ‘Emyrne’ decidieron auto golearse durante los 90 minutos que duró el partido…”

Y así fue que decidieron marcarse en su propia portería los mencionados: ¡¡149 goles!! figurando en el libro Guinness de los récords; un resultado que hizo que otra goleada, como fue  el 36-0 del partido entre los equipos escoceses ‘Arbroath FC’ y ‘Bon Accord FC’ se quedara pequeña.

Todo comenzó, además, debido a una discusión entre el árbitro, Ratsimandres y el entrenador del ‘SO de l’Emyrne’,  Ratsarazaka, provocada por una decisión arbitral que causó mucha molestia al míster que ordenó a sus jugadores marcar goles en su propia portería.

“Tras cada gol, tres jugadores de campo sacaban desde el centro y corrían hacia su portería para anotar un gol y otro y otro –así hasta el final-  ante la mirada atónita de los jugadores del equipo contrario. El público abandonó el estadio y pidió la devolución de lo pagado por sus entradas…”

El gran escándalo acabó con tres años de sanción para el entrenador y uno para los jugadores implicados.