lunes, abril 22, 2024
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JUAN RAMÓN LUCAS: “NO ENTIENDO LA TOLERANCIA QUE SE TIENE CON LOS CORRUPTOS”

Juan Ramón Lucas está viviendo un “tiempo de radio” que  “engancha” a una audiencia fiel que le sigue todas las mañanas por Onda Cero en “Más de uno”, junto a Carlos Alsina.

Recibe a ALGENTE con una cordialidad propia de él…

Los fines de semana los dedica a sus adorados caballos…

“Los caballos forman parte de mi vida…”, nos dice mientras nos señala a algún ejemplar al que, tras el desaprensivo abandono por parte de su anterior dueño, le ha salvado la vida, con dedicación, cariño y alimento adecuado…

Juan Ramón Lucas, un ser humano al que no todo el mundo conoce fuera de las ondas…

Este mes cumplís vuestro segundo año de vida…-comenzamos diciéndole- y la actualidad no cesa de echar humo. Notarás que “la calle” no está muy feliz con determinadas resoluciones judiciales, con tanta corrupción, con tanta cruda realidad en “charcos” de toda clase: ¿Cómo haces para estar “empapado” de tantos temas sin perder la objetividad?

Afortunadamente, en la parte que a mí me corresponde del programa, ese pescado ya lo ha ‘vendido’ Alsina. Lo ha comentado, lo han comentado los tertulianos, lo han despedazado, lo han guisado, lo han repartido y lo que a mí me corresponde es, teniendo en cuenta todo lo que ha sucedido y que se ha contado, proponer otro tipo de contenidos y llevar a los oyentes a otro lugar que tiene más que ver con un estado de ánimo más cercano a lo positivo, a lo divertido, a tomarse las cosas con sentido del humor y a dar sus opiniones sobre esas cosas que estamos contando. Lo que yo hago es -sobre esa actualidad y, a veces, sobre cuestiones de la vida cotidiana- recoger la opinión de los oyentes, escucharla y luego darle la vuelta con la ironía de Carlos Latre, Leo Harlem o El Monaguillo, Goyo Jiménez, el Mago More o el Tenor Zapata, que son capaces de mirar las cosas desde una perspectiva irónica y divertida. Entonces no me cuesta, porque lo que hago es reírme de mí mismo y de nosotros y darle la vuelta con ironía a la actualidad.

¿Y os cuesta no caer en la tentación de crucificar determinados temas en directo o hay que ser muy discreto para que los micrófonos no dejen de funcionar?

No, tú tienes que hacer lo que tienes que hacer. No te puedes hacer un planteamiento previo. Hay una noticia y tienes que contarla; hay una opinión que alguien solvente puede dar, pues debes escucharle; hay una entrevista que debes hacer y tienes que hacerla… No te marca nada. Debes tener responsabilidad en los contenidos, no decir tonterías ni mentiras y no dejar las cosas a medias. Pero todo el mundo tiene claro cuál es su misión y cuál es su oficio. El tema de la tertulia, que algunos pensaban que iba a morir, está cada vez más fuerte, cada vez más vivo, cada vez más presente y eso está muy bien. La aportación de los medios de comunicación y, en particular, de la radio a este debate o a esta muestra de opiniones que suelen ser de periodistas o de políticos, es aportar las opiniones de los oyentes.

¿Hay alguna censura oficial en ciertos temas o acaso existe la censura pero… tácitamente?

No, si la hay, yo no la he visto. Y yo no me autocensuro, al igual que Carlos. Los únicos límites te los marca la profesionalidad. No dices una cosa si no está confirmada. Por ejemplo, el día de la sentencia sobre el caso Noos, estábamos los dos compartiendo antena y había varias fuentes de información que estaban comentando que la sentencia eran los 6 meses para Urdangarín y absolución de la Infanta… Pero hasta que nosotros no estuvimos en condición de dar la noticia con rigor, confirmada y sin temor a equivocarnos, no la dimos; pasaron unos minutos en los que otros se lanzaron y nosotros esperamos a contrastar todo. Sabemos qué es lo que hay que preguntar y qué ofrecer a los oyentes. Nuestra parte, apoyada en humoristas muy inteligentes y muy solventes, sobre qué se pueden hacer bromas y sobre qué, no. Jamás en esta casa, y tampoco las tuve en RTVE, he tenido una sola instrucción que no sea estrictamente profesional, desde el punto de vista de la estructura, pero nunca con intereses, que seguro que se tienen porque todas las empresas privadas están para ganar dinero-.

Nació en Madrid, pero, como dice “tengo Asturias en vena”. Este Escorpión en la actualidad, después de una gran carrera profesional, sigue y sigue y sigue –como duracell- “haciéndose” con la voluntad de cantidad de fieles seguidores que quieren, claro que sí, esta clase de periodismo que siempre ha practicado nuestro anfitrión.

Hace algún tiempo cuando realizaba un programa en el que incluía “la taladradora” le dijimos sobre cuál sería una de sus quejas acerca de la situación de la sociedad y entonces nos respondió sin dudar:

“Me quejo de lo mal repartido que está todo, de cómo los que más lo necesitan son los que menos reciben y de que se cumpla con rarísimas excepciones, como si fuera un designio de la naturaleza, el principio de Peter según el cual cuanto más se sube menos se vale…”.

¿Te ratificas, en esa respuesta, quitas o pones, ahora en 2017?

Podría suscribirlo totalmente. Las cosas no me han servido para cambiar de opinión, sino más bien para reafirmarlo. Algunas cosas no cambian nunca.

¿…Crees aún en ese tipo de periodismo donde se puede decir o publicar lo que verdaderamente se responde, sin más?

Sí, claro. Lo que pasa es que no es sencillo, primero por el desprestigio de la profesión. Creo que hay mucha gente que nos relaciona con determinados intereses o, en todo caso, con el sistema en general. Y en algo tienen razón, pero yo creo que esta es una parte del sistema que sustenta un derecho fundamental que es el derecho a la información. El problema es que ahora, en virtud de las redes sociales y de su fuerza y su influencia, tenemos acceso a mucha más información, a muchos más datos, pero está todo mucho más contaminado.

Lucas es directo, transparente:

Hoy en día cualquiera puede decir cualquier cosa y tiene trascendencia, se retwittea o se comparte en otra red social… Y eso mancha mucho y hace que a veces tu oficio sea más bien el de desmentir estupideces que el de contar las cosas… A veces.

¿El papel del periodista, entonces, cuál es…?

 En estos momentos de tanta contaminación, de exceso de información, de tanta supuesta democratización que no es real, el papel del periodista sigue siendo el de contar las cosas y dar las pautas para el análisis de verdad. Hacer periodismo, esa solemne bobada del periodismo ciudadano, es algo en lo que no creo, porque no es periodismo ni es ciudadano.

¿En qué se sustenta, para ti, el periodismo?

El periodismo se sustenta en un compromiso profesional con una historia. Lo que llaman periodismo ciudadano, es una suerte de tómbola, en la que uno ve una cosa y la lanza; y otro ve otra cosa y la lanza. Pero el periodismo requiere una confirmación por varias fuentes de lo que has hecho. Y eso se puede y se debe hacer. Y un seguimiento y un compromiso con lo que estás diciendo. No puedes después olvidarte. El periodista lo que hace es conocer la historia, buscarla, contarla, detenerse en sus consecuencias y seguir el recorrido de esa noticia. Eso es lo que hay que hacer. Hay una especie de desafección con el periodismo que tiene que ver con una identificación que unas veces es real pero no siempre es justa con  el sistema y con una series de cosas, pero es muy peligroso porque el manejo del derecho a la información requiere un compromiso con la información que no se tiene en la información con la que se trafica en las redes sociales. Entiendo el desprestigio del periodismo porque no se valora la información.

¿Cómo te sientes con tu actual programa?

 Muy bien; estoy muy contento. Estamos haciendo una radio que aprovecha muy bien la tecnología, que se apoya en el universo de las redes sociales, que busca la participación y que es muy divertida y, en estos tiempos en los que está bien reírse, empezando por uno mismo, hacer una propuesta radiofónica en la que hay participación, en la que hay sentido del humor, en la que hay una actitud honesta hacia los oyentes, está muy bien.

¿Cuántas veces te habrán dicho en plan jocoso aquello de “hasta luego Lucas”?

Muchas… Yo lo digo también.

¿Y tú, de verdad, a qué le has dicho “hasta luego Lucas” para ser feliz en todos los sentidos?

Vivir es renunciar. Procuro no renunciar a las cosas que me hacen sentir bien, A las personas que son positivas, al silencio, a la tranquilidad… A veces tienes que renunciar a tu tiempo, a tu propio espacio, a la gente que quieres y a estar con ellos…  Todos los días están llenos de pequeñas renuncias, igual que todos los días están llenos de instantes felices y de miedos.

¿Pero eres feliz?

 Yo no sé si soy feliz, lo que sí sé es que vivo una vida que intento que sea equilibrada y ahí sí encuentro destellos de felicidad, que pueden ser prolongados o no. Te puedes levantar muy bien por la mañana y te llevas un disgusto o escuchas una noticia que te ha estropeado el día. En general no tengo que renunciar a nada dolorosísimo, tengo esa suerte, para poder seguir adelante en ese camino diario de la felicidad que no es algo constante sino algo que te encuentras y que disfrutas y vives. Lo que hago es vivir muy atento al presente y disfrutar las cosas que tengo. Siempre que no signifique un coste sobre terceras personas.

Sin ahondar, en general ¿Qué es lo que te hace sentir bien?

Lo que a mí me hace sentir bien es el silencio, la tranquilidad, la serenidad, el afecto de la gente y los seres que quiero, que pueden ser animales o personas. No creo que me sintiera bien, si el precio de mi tranquilidad o de mi buen estado de ánimo, significara que alguien sufriera. Y sé que he hecho sufrir a mucha gente, lo sé conscientemente, porque -en mi vida-, cuando hay una ruptura de pareja, cuando hay alguien a quien decepcionas o cuando no llegas a alguien que espera algo de ti… Pero en general procuro vivir atento al presente y aprovechar las oportunidades que tengo, que afortunadamente son bastantes.

¿Hay algo que te produzca especial repugnancia de la actual sociedad española?

Sí, sí, sí. Engañar y abusar de la gente siempre me ha parecido especialmente repugnante. La manipulación, el abuso… Me parece que hablamos con mucha ligereza de la cárcel, probablemente porque no hemos estado nunca en ella. La cárcel es un infierno, aunque sea una cárcel súper moderna, da igual, no estás libre y no puedes ver a la gente que quieres, que es lo más importante. No me gusta que la gente vaya a la cárcel, pero hay actuaciones de seres humanos que -tengo que reconocer- me provocan una sensación de “ojo por ojo” pero que naturalmente, como soy civilizado, tengo que contener…

Juan Ramón cambia el semblante en esta respuesta sobre “algunas repugnancias de la sociedad”.

Me refiero, por ejemplo, a los pederastas, a los asesinos de sus parejas -normalmente mujeres-, a los violadores, a  los terroristas. ¡¡Eso me produce especial repugnancia!! Todos aquellos que son capaces de abusar de alguien que está en inferioridad de condiciones. Afortunadamente vivo en una sociedad que no tiene eso como seña de identidad pero hay demasiada violencia de género, demasiada violencia sobre la mujer y demasiado abuso… Demasiado ‘listo’ que es capaz de hacer cualquier cosa sin importarle que los demás estén mal. Eso es lo que me repugna. Y hay algo que no entiendo y me parece una solemne estupidez social y es la tolerancia que se tiene con los corruptos.

¿Crees que tienes enemigos?

Sí, seguro, tengo muchos. En Internet se ven. Más que enemigos, gente que tiene un mal concepto de mí. Esto pasa siempre que tienes un trabajo con imagen pública. Quienes no me conocen de verdad  harían cualquier cosa por que no estuviese ni en su vida, ni en ningún lugar. Aunque no soy consciente de quiénes son mis enemigos.

¿Qué es lo mejor según tu experiencia de tu profesión?

El cariño de la gente y la posibilidad de escucharles. Lo mejor es el cariño del público.

¿Habías soñado, muy joven, convertirte en un hombre importante en la comunicación?

Todavía no sé si lo soy. Pero no es falsa modestia, es que me cuesta mucho verme así. Yo nunca pensé que podría llegar algún día a hacer un programa de radio o de televisión, que tuviera trascendencia, que la gente me conociera por la calle y me saludara, nunca. Yo nunca he querido se famoso, ni ser conocido, ni ser rico, ni ser nada.

Cuándo eras niño…

Cuando era niño quería viajar y me gustaban los animales y pasar tiempo con ellos. Luego me gustó escribir. Cuando entré en periodismo, lo que quería era ser un buen periodista y escribir. También tuve una época en la que quise ser director de cine y hacer películas, pero nunca me planteé un objetivo concreto. He vivido de una manera inconsciente en la forma; ahora estoy viviendo conscientemente: trabajando para el presente y sacando las cosas adelante en el presente. Eso me ha costado caro en algunos terrenos, pero ahora es la mejor manera que entiendo y la que procuro vivir.

¿De los últimos libros que  has leído, en cuál te detienes…?

Tenemos 3ó 4 entrevistas literarias al mes y esos libros me los tengo que leer, pero que lo haya leído por placer, ha sido un libro de cuentos que ha publicado Emilio Aragón, que es fantástico, escrito de maravilla: ’30 cuentos y medio’. Y un libro que me haya fascinado, ‘La hija de Cayetana’ de Carmen Posadas, está muy bien escrito.

¿La última película que hayas visto en el cine?

Veo muchas películas por motivos de trabajo. Pero la última que he visto porque me apetecía mucho, ha sido “Tarde para la ira”, de Raúl Arévalo. Y me gustó muchísimo. Me sorprendió.

¿A quién te gustaría entrevistar?

A mucha gente. Por ejemplo a Donald Trump, a ver qué hay detrás. A cualquiera que me pueda aportar algo. Aprendí hace mucho tiempo que cualquier persona te puede sorprender en una entrevista porque siempre hay alguien que tiene cosas que decir.

¿Qué dos preguntas para ti fundamentales le harías en una hipotética entrevista a Don Felipe de Borbón?

¿Cómo lo lleva? y ¿Qué es lo que más le preocupa? Si tengo que contar con que él me va a decir la verdad, le preguntaría cómo se siente y si en algún momento ha temido por el futuro de la Institución. Pero seguro que si lo pensara un poco más, encontraría otras preguntas más interesantes.

¿Podrías decirnos alguno de los placeres de la vida para Juan Ramón Lucas?

La soledad deseada. Vivo en pareja y compartimos esa soledad, el silencio, la serenidad, la naturaleza, los caballos, pasear con mi perro, que no habla… Ladra pero no te da la paliza. Yo, con mis caballos, sí hablo, y mucho. Los caballos son seres tremendamente sensibles y están muy atentos a los gestos… Si otro caballo baja las orejas, ya saben que algo pasa. Y están muy atentos también a tus gestos y a tu voz. Cuando montas a caballo, el caballo nota tu miedo. Y los caballos domados, siempre piensan que el jinete es el líder. Y si el jinete tiene miedo, su estructura mental le da la pauta de que si el jinete tiene miedo, él debe tener aún más.

Por lo que vemos, te apasionan los caballos…

La verdad es que tengo una magnífica interacción con los caballos. Ahora tengo un potro joven que tenía mucho miedo a salir al campo y estoy poco a poco, con mucha paciencia…

Le vemos “en acción” al lado de algunos de los caballos a los que, con su amor por ellos, les ha “cambiado” la vida, ya que se ha ocupado y se ocupa de algunos de estos seres que han sido cobardemente abandonados por sus antiguos dueños. 

Así, feliz, nos comenta:

Max es un caballo español muy alto y muy inteligente. Ahora tiene 5 años y lleva uno y medio conmigo. Estaba a punto de morirse de hambre. Lo escogí porque es un caballo muy grande, muy noble de carácter, muy miedoso y con ayuda de Fernando Noailles –Director de la “Asociación Protectora de Animales Salva un Caballo”, tema que tratamos a continuación en una amplia entrevista- que es un gran amigo y magnífico profesional, he logrado domarle para poder montarle y transmitirle calma. Ahí es donde me encuentro y donde disfruto, con los animales, en la naturaleza, en la soledad… Son cosas que comparto con mi pareja, como os dije, a quien le gustan los animales, el silencio, la soledad…

Un auténtico gusto poder entrevistar a profesionales como Juan Ramón Lucas, un ser humano lleno de sensibilidad…

 

                                                               ©NS/JB/ALGENTE

                                                              fotos©Liliana Cozzi

 

 ASUNTOS PRIVADOS

Lo que más me ha marcado, es el esfuerzo de mis padres, que llegaron de Asturias a Madrid con lo puesto, por educar a sus hijos y que tuvieran mejor vida que ellos”. 

 “Me gusta, en general, compartir pasiones y aficiones con la gente que quiero. El mar, la moto o la bici de montaña son algunos de los territorios donde más gozo”.

“Si pudiera navegar, bucear y vivir con quien quiera… Me iría a vivir a una isla desierta y me llevaría muy pocas cosas, quizá papel, tinta y material para poder disfrutar de lo que me gusta”.

 

MI FRASE…

 “QUIEN RESISTE ¡¡ GANA!!”

 “Esta es una máxima que yo me aplico siempre en mi vida privada y en mi trabajo. Amo profundamente la vida y la vida son golpes, la vida son retos, la vida es superarte, la vida es vencer, la vida es perder, la vida es querer, la vida es sufrir… Y me gusta vivirlo todo con bastante intensidad…”