sábado, mayo 25, 2024
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JOAQUÍN SABINA Y JOAN MANUEL SERRAT NO HAY DOS… ¡IGUALES!

En esta edición de ALGENTE –gracias al mérito profesional de este colega que viajó especialmente a Madrid para entrevistarles en casa de Sabina y de quienes realizan el citado programa líder-, vamos a conocer un poco más de cerca a estos dos enormes creadores.

Allá por donde pasan, arrasan y pensar que Sabina, al recordar en esta entrevista el día que le dijeron de actuar con Serrat, confesó que “estaba aterrorizado y en las casas de apuestas –agregó antes de soltar su característica carcajada- se arruinó mucha gente ¡Decían que duraríamos dos semanas y aquí estamos: en la tercera gira!”

Una gira que calificó de “reencontrarnos con la gente intergeneracional que no viene solo a ver un concierto, vienen a hacer una fiesta sobre la amistad…”

Como iremos viendo, Gerardo fue “armando” una entrevista a ‘corazón abierto’ en la que, al finalizar, les preguntaría cuáles son las tres razones para estar aquí, vivos…

Joan Manuel y Joaquín no dudaron:

“La amistad, el amor y la salud”, a lo que Serrat, agregó:

“Incluso podrían ser dos: el amor y la salud, porque la amistad es el amor también…”

Y su impecable “No hay dos sin tres” lo demuestra.

Además, subrayó Serrat, “la maravilla de estar vivos y poder compartir lo que la vida nos vaya repartiendo.”

Se trataron infinidad de temas y, cómo no –tal como cabe en estas fechas en las que tanto se habla de Franco y “sus consecuencias”, se habló de la dictadura y de la guerra civil:

“Yo creo que después de 40 años –contestó Sabina-  y de los tremendos horrores de la guerra civil, aquellos año de la democracia española, fueron una fiesta porque no la habíamos vivido nunca…¡No habíamos votado nunca! La música salió a la calle, los homosexuales pudieron casarse ¡Fue una fiesta!”

Y agregó:

“Luego vivimos un poco endemoniados con las cosas que pasaron a pesar de haber tenido ese avance fantástico”.

Ellos, desde muy jóvenes, deseaban “cambiar” lo que se vivía en la sociedad, de ahí que Serrat comentara que “cada uno de nosotros tiene un descubrimiento político distinto, un origen distinto pero que flotaba en nuestro entorno…”

A lo que Sabina agregó –asintiendo-, con un ejemplo personalísimo:

“Mi padre era policía y mi madre, beata; eran absolutamente franquistas, ultra católicos y yo, ayer casualmente, estuve pensando sobre ese pasado, ya que fue muy cruel el modo como me fui, pero no había otra manera”.

Serrat sumó su opinión al decir que “cada uno llega al sitio donde quiere ir, no por el tipo de educación, sino por lo que te vas encontrando en la vida, por los ‘accidentes’ que confluyen, por la gente que te encuentres en el camino: la gente que te enseña a leer, la que te abre los ojos…”

Al hablar del amor, el tema comenzó con mucha seriedad y terminó en carcajadas por una respuesta de Joan Manuel.

“Yo creo que las mejores canciones de amor –afirmó Sabina- son todas de desamor, porque es cuando se acaba el amor y uno necesita un hombro donde apoyarse…”

Hay separaciones terribles…

“Por eso pienso yo: alguien que ha vivido con una persona de la que ha estado enamorado durante 10 años ¿Cómo es posible que terminen como enemigos? Yo, toda mi vida, he hecho todo lo posible para que esto no sucediera y en la mayoría de los casos me llevo bien con mis ‘ex’ y algunas veces, excepcionalmente bien. Gracias a que tengo una mujer que es una persona civilizada y con corazón…”

Y dirigiéndose a Serrat dijo:

“Nano sabe que no miento en esto. ¿No?”.

A lo que Serrat ocurrentemente le respondió:

“¡En esto no!”

Tras las risas comentó:

“La generosidad de Joaquín Sabina es larga…”

Ay el amor, el amor en la poesía y melodías de estos dos juglares. Sabrina prosiguió dándole protagonismo al amor y a algunos de sus creadores.

“Por ejemplo. José Alfredo Jiménez no había leído un libro en su vida y escribió: ‘Cuántas luces dejaste encendidas…yo no sé cómo voy a apagarlas’”.

Serrat sin titubear dijo lo que hizo que las carcajadas (antes de volver al respeto que el poeta merece) interrumpieron la entrevista:

“¡¿Está con la compañía eléctrica todo el rato!?”

Y Sabina apostilló:

“Pero hay quienes no pueden pagarlas”.

También hubo reflexiones sobre la amistad y las irremediables ausencias.

“El flechazo con los amigos –comentó Sabina- suele durar más que con los mejores amores…desde que Nano y yo somos amigos, ¡él ha tenido la misma mujer! (…) A partir de los 70 años se te muere gente indispensable, irreemplazable en la vida”.

A lo que Joan Manuel, con tristeza en su rostro, apuntó:

“¡La muerte de un amigo es la muerte de los dos!. Siempre pensé que ante una muerte, el que menos sufre es el que se muere”.

Sabina, levantando su voz dijo:

“…Se te mueren tus maestros. La gente que te lo ha dado todo para que crecieras”.

Muchos se preguntaron y se siguen preguntando cómo estos dos ‘monstruos’ siguen compartiendo escenario, pero no hay más que ver cómo disfrutan de su mutua presencia.

Sabina, no dudó en explicar por qué quiere tanto (entre otras cosas) a Joan Manuel.

“Al estar con Serrat no existe lo peor”.

Serrat añadió:

“Es que yo lo saco a la calle. Un lugar que tenía abandonado. Pero la parte que no le gusta, es tener que repartir el salario”.

Sabina, siguiéndole la humorada…

“¡Eso! ¡Es duro hacerte una gira de 20 conciertos y tener que darle la mitad! Ah…y una cosa que quiero aclarar y creo que este es el momento. Todo el mundo cree que somos íntimos. Que nos queremos muchísimo. ¡Es mentira! Nos separan dos cosas: mi envidia y su talento”.

Y en esa línea, acabó el sincero y merecido piropo:

“Joan Manuel, jamás, ni un solo segundo se ha olvidado en su vida de dónde viene. De su gente. Este es un tipo de barrio. ¡Cuidado! y esa es una de las razones porque lo amo”:

Gerardo le preguntó cuál canción de Serrat era una de sus preferidas.

“Yo he tocado en el metro de Londres. En bares de ínfima reputación y el repertorio era el formado por canciones de Serrat. A mí, además de todas, la que me gusta muchísimo es. ‘De cartón piedra’ “.

Y prosiguió recordando nostálgico, pero sin apartarse de su reconocido humor, aquellos días en el metro londinense.

“En Londres yo llevaba mi guitarra. Y claro, con la guitarra era mucho más fácil tocarle el c… a las chicas. ¡Así de claro! En épocas más felices, procuraba llevar a una amiga mía en minifalda y así recaudaba más”.

Promediando la entrevista, llegó la hora –cómo no- de hablar de Europa, de quienes llegan al Mediterráneo y no encuentran (como iban a explicar) lo que imaginan, lo que anhelan.

Serrat tomó la palabra porque es algo que vivió en su persona.

“El exilio, el abandono, el éxodo, el salir del lugar donde te han parido, el barrio que tú amas. La fruta que comes… cuando te arrancan de todo esto y te mandan a otro sitio, el desarraigo de la persona –yo lo he sentido- es enorme; no sólo en lo personal, sino que lo he sentido en bloque. Siempre que se producen situaciones de desarraigo ¡yo me siento muy dolido!”.

Y  llegó a apuntar al Mediterráneo, como decíamos. No al de su insuperable creación discográfica, sino al que hoy es protagonista de lamentables episodios:

“Con todo lo que está ocurriendo en el Mediterráneo, con lo que ha sido y siguen siendo las guerras de Sirio, Libia, Egipto y esta gente que se encuentra con una Europa ‘h de p’ -subrayó literal sin dejar de agregar-: Con perdón niños, eso no lo digáis nunca. Gente que se encuentra con una Europa malvada, egoísta, miserable, que instala alambradas para que no pasen y además de una manera estúpida porque…”

Sabina interrumpió para decir:

“¡Porque van a pasar de todos modos! Si no fuera por los inmigrantes no tendríamos hijos, seríamos unos viejos…”.

“Claro, que van a pasar. Y son gente muy necesaria, el trabajo no podría repartirse, no podría haber desarrollo, no funcionarían los planes de pensión. ¡Es una situación que me parece tan terrible como estúpida! ¡Y dolorosa para quienes son sometidos a este tipo de cosas. Estúpida por parte de quienes la practican y dolorosas por los que son sometidos”.

Y llegó su pensamiento más directo al decirle a Gerardo:

“Creo que los caminos son libres y han de seguir siendo libres. En esta libertad la Humanidad puede existir.  Solamente aquellos que bajo el escudo nacional, los de las grandes palabras nacionalistas, las grandes banderas, están escondiendo sus pequeñas miserias y son los responsables de las grandes injusticias. No hay que olvidar que muchas veces, ellos, antes estuvieron recorriendo esos mismos caminos”.

Sabina puso otra perla:

“¡El sueño europeo que todos amamos! ¿Qué está quedando de la Europa culta, de la Europa de las luces… de la Europa de la Ilustración”?

Hoy Serrat y Sabina, Sabina y Serrat, triunfan una vez más, en esta gira en la que muchas de sus canciones, transmiten lo que sienten y piensan, aunque en realidad, esta entrevista es la que nos acerca un poco más a estos dos poetas del pentagrama y de la vida.

¡Enhorabuena a Gerardo Rozín, al programa “La Peña de Morfi” y a Telefé!