domingo, abril 21, 2024
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Greenpeace “¡Ayúdennos a seguir trabajando por el futuro del planeta!”

Mientras en diferentes partes del mundo se conocen nuevos ‘rebrotes’ del coronavirus, aquí, en España, proliferan las actitudes incívicas al ver que guantes, mascarillas y toallitas (con las consecuencias que veremos) son arrojadas en cualquier parte mientras nos preguntamos: ¿a quién se le ocurre tamaña desvergüenza?

Julio Barea (doctor en Geología, especialidad de Hidrogeología, Ingeniería Geológica y Geología), responsable de la Campaña de residuos de Greenpeace, recibe a ALGENTE para hablarnos de este y otros  temas que la población debe tener como prioridad…

Lo primero que debemos recalcar –comienza diciéndonos- es que los guantes y las mascarillas no pueden ser arrojados en cualquier lado por el riesgo de insalubridad que implica y, como no son envases, deben ir al contenedor gris de toda la vida ya que si se tiran mascarillas y guantes al contenedor amarillo –como muchos lo hacen- pone en riesgo a las personas que trabajan en las plantas de reciclaje en la parte de triaje y separación.”

Todo contribuye a que no proliferen nuevos brotes ya que “no hay que bajar la guardia en ningún momento pues si se ha podido combatir la enorme pandemia sufrida, ahora: está prohibido relajarse ya que, como estamos viendo, se repiten actitudes absolutamente incomprensibles”.

Y lo visualizamos, al mostrarnos interminables ejemplos fotográficos de guantes y mascarillas arrojados en el suelo junto a centros comerciales, a calles céntricas, al lado de juegos infantiles, a los pies de bancos de parques y plazas, en playas…

“¡Ver para creer! Algo inaudito ya que, además de contaminar nuestra ciudad y medioambiente, puede poner en riesgo, incluso, a personas de servicios esenciales (…) y a nuestros ríos y océanos, ya que las lluvias y el viento las lleva a las vías de alcantarillado, acabando en el mar.”

En otro orden de cosas por consultas de lectores recibidas en nuestra redacción  a raíz de que la mascarilla deberá formar parte de nuestra rutina –como lo es ya- hasta ‘nuevo aviso’ y, concretamente sobre si son o no reutilizables unas u otras, Julio Barea, comentó a ALGENTE:

“Para reutilizarlas deben cumplir la norma UNE 0065, tener una respirabilidad menor al 60% y una filtración mayor al 90% (todo esto está indicado en el paquete). Es decir que, lo primero es fijarse en esto, no en los dibujitos o el diseño o si tienen filtros. Lo bueno de ciertas mascarillas es que aguantan un número determinado de lavados (lo suele poner en el paquete) y estos lavados deben realizarse en lavadora a 60º con jabón normal. Limpiarlas con lejía no está muy indicado. Si se hace, es muy importante aclarar siempre después, por eso casi mejor, al llegar a casa, es echarlas en la lavadora directamente así nos ahorramos accidentes en el hogar, como inhalar lejía. Pero atención: si existen dudas acerca de tener la enfermedad, estas mascarillas no valen. Aunque, en cualquier caso, si tienes dudas no deberías salir a la calle.”

A raíz de algunas dudas que se llegaron a plantear sobre si el agua de grifo es no segura frente a este virus al que hay que seguir derrotando día a día, nuestro amable entrevistado fue contundente:

“El agua del grifo es segura respecto a la transmisión del virus”.

Más adelante agregó:

En España el 99,5 % del agua de abastecimiento urbana, la que sale de nuestros grifos, sigue unos estrictos controles sanitarios. Desde Greenpeace, desde un primer momento, nos vimos en la responsabilidad de decir que no es necesario consumir agua embotella durante la crisis del COVID-19”.

También quiso subrayar que “sorprendió, entonces, negativamente, que la administración no se manifestara claramente a favor de la seguridad del agua del grifo. Por ello, desde Greenpeace nos sumamos a la campaña: “El agua de grifo es Sana y Segura” y hemos exigido al Ministerio de Sanidad que apoye el consumo y la seguridad del agua del grifo… ¡Recordemos que si no hubiera agua en nuestros grifos no podríamos frenar esta pandemia!”

Además explicó que “durante el confinamiento surgieron cuestiones que en otros momentos se habrían pasado por alto, tal  el caso del aumento del consumo de agua embotellada en envases de plástico de un solo uso. A falta todavía de datos oficiales, según la Asociación Española de Operadores Públicos de Agua y Saneamiento (AEOPAS), los supermercados dijeron que dicha demanda llegó a crecer hasta un 70%.”

¿O sea?

“Veréis: si antes de la crisis la venta diaria en nuestro país de este producto era de 10,5 millones envases al día (según estimaciones de Retorna con datos de Canadean), la nueva situación supuso un incremento masivo de botellas de plástico”.

¿Las consecuencias al usarse el plástico en dichas cantidades serían pues…?

“…Nefastas… Teniendo en cuenta que solo el 25,4% de los envases de plástico se recuperan y, por tanto, las consecuencias ambientales y económicas de este consumo desmedido serían terribles”.

Antes de despedirnos Julio Barea quiso detenerse en un tema que tiene mucho que ver con el ‘rompecabezas sanitario’ que ha formado y forma parte del COVID 19 como es el caso de las toallitas húmedas…

“Desde el comienzo del estado de alarma la compra de toallitas húmedas aumentó un 50%, esas  mismas toallitas que han venido taponando desagües, alcantarillados y sistemas de depuración de nuestros pueblos y ciudades con unos costes económicos para eliminarlas de los sistemas de evacuación y depuración que, solo en Europa, han sumado 1.000 millones de euros anuales.”

Al abundar en detalles acerca de la composición de estas toallitas húmedas, recalcó que “todo el mundo debería concienciarse respecto de que no deberían ser arrojadas a la red de saneamiento  ya que no son biodegradables, aunque se anuncien como tal, siendo fabricadas con microplásticos y, algunas, con microfibras de celulosa (…) Contienen fibras sintéticas y sustancias que impregnan el tejido como son conservantes, surfactantes e hidratantes, empleadas para inhibir la acción de las bacterias responsables de la descomposición de estos materiales. Ellas y otros elementos de plástico, además de producir atascos, se van desintegrando en micropartículas plásticas (microplásticos) y terminan directamente en nuestros cauces, ríos y mares (…) Pueden tardar más de 100 años en degradarse en fragmentos aún más pequeños. Actualmente unas 700 especies de organismos marinos se ven afectadas por contaminación plástica. Cada año, más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos mueren como consecuencia de todos los plásticos que llegan al mar, entre ellos los cada vez más abundantes restos de toallitas”.

Al despedirse, Julio Barea nos dejó en las páginas de ‘Tu Revista’, un ruego:

“Ayúdanos a seguir trabajando por el futuro del planeta… ¡Únete a Greenpeace!”

                                                                            ©Bayres /ALGENTE

                                                                     fotos©Greenpeace/Redes sociales