FEDERICO FELLINI GENIO Y FIGURA DEL CINE MUNDIAL

FEDERICO FELLINI
GENIO Y FIGURA DEL CINE MUNDIA

Alguien irrepetible dirigiendo historias que, seguramente, habría dedicado alguna de sus más imaginativos argumentos  a este mal que continúa azotando el planeta, aunque –con toda probabilidad-, lo enmarcaría dentro de ese perfil creativo tan peculiar que le caracterizó en cada una de sus obras.

Un Federico considerado el cineasta de la posguerra más importante de su país a nivel mundial, adorado y venerado por sus incondicionales que llegó a evocar su infancia –nació en Rímini, Italia en 1920-, por ejemplo en películas como ‘Ocho y medio’ y ‘Amarcord’ que, como recordarán los cinéfilos, fueron en gran parte autobiográficas de este admirado cineasta que tanto ha aportado al neorrealismo con producciones como ‘La dolce vita’, ‘La strada’, la mencionada ‘Amarcord’ y un inolvidable etcétera…

Quienes han aportado datos y estudios acerca de su infancia y sus comienzos profesionales, nos recuerdan que nació en una familia de clase media, que su padre, Urbano Fellini fue un representante de licores, dulces y comestibles y su madre, Ida Barbiani, ama de casa; además –tal como él mismo confesó-:  ya a los 8 años mostró su espíritu rebelde huyendo de casa y uniéndose durante un corto período a un circo, encarrilando después su vida hogareña “al estudiar en la escuela del asilo San Vincenzo hasta descubrir su pasión cinematográfica no sin antes disfrutar de sus  primeras grandes aficiones como fueron el dibujo y la caricatura”.

Desde muy joven, como decimos, destacó por su faceta creativa colaborando en algunos  semanarios firmando relatos, viñetas y dibujos, todo ello bajo el seudónimo de ‘Fellas’ hasta que se trasladó a Roma con la idea (o la excusa, dicen algunos) de estudiar Derecho y jurisprudencia en la Universidad de Roma, proyecto que abandonó inclinándose por esa creatividad innata gracias a publicaciones como la revista ‘Marco Aurelio’ hasta que, por fin, podemos encontrar su primer acercamiento al mundo del cine “como guionista, en la película ‘¡El pirata soy yo!’ a lo que siguieron vario títulos con Fellini como guionista. Y así fue que –sin pasar por alto su boda con Giuletta Masina, una joven actriz de teatro y el nacimiento y el lamentable fallecimiento su hijo a las dos semanas de nacer-, llegaría el momento clave para Federico en su relación con el cine: fue en el año 1944 tras conocer a Roberto Rossellini, uno de los más importantes directores del neorrealismo italiano. Junto a Rossellini  colaboró como guionista en ‘Roma, ciudad abierta’ y otras películas suyas”.

Pero, en realidad ¿cuándo se estrenó como director propiciando  -película tras película-  su exitosa aureola cinematográfica que, como sabemos, llegaría a trascender incluso a diferentes aspectos de su vida privada?

Para ello debemos situarnos en el 51: “primero, como co-director junto a Alberto Lattuada, el filme ‘Luces de varieté’ y después su ópera prima: ‘El jeque blanco’, basada en una idea de Michelangelo Antonioni.”

Casi no pasó el tiempo hasta que la lluvia de premios surcó su vida profesional pues, por ejemplo, al año siguiente, obtuvo su primera distinción: “un León de Plata por ‘Los inútiles’ en la Mostra de Venecia. En 1954, y en aquel mismo certamen, ganó otro León de Plata por ‘La strada’, su primer filme de resonancia internacional y que le hizo merecedor a su primer Oscar”.

Y, como nos recuerda la prensa especializada, sus siguientes películas recibieron toda clase de premios internacionales, como la Palma de Oro en el Festival de Cannes por ‘La dolce vita’, con la cual obtuvo un importante éxito comercial y supuso el inicio de su colaboración con Marcello Mastroianni, que se convertiría en habitual a partir de entonces.”

Y con exactitud, agregan que “ ‘La Dolce Vita’, tuvo un gran impacto internacional llegando a dar nombre como muchos saben a la figura de los paparazzi, precisamente en el nombre de ‘Paparazzo’, uno de sus protagonistas…”

Decir también que, su esposa, Giulietta Massina fue para Federico su gran amor, a pesar de que diferentes biografías –cómo no- subrayan que a nuestro protagonista le fascinaban las mujeres  y que fueron muy conocidas “sus aventuras extra matrimoniales y la gran pasión que sintió (entre otras) por  Anita Ekberg, la diosa que contrató para ‘La dolce vita’, con aquel baño sensualísimo en la Fontana de Trevi”.

Ella dejó su recuerdo de cómo se cruzó en la vida del gran Fellini:

“… Un día se cruzó en mi vida Federico, cuando yo participaba en el programa Cico y Pallina. Los guiones eran suyos. Simpatizamos pronto. ¡Y nos casamos!”.

A partir de entonces “Giulietta Masina se convirtió en su musa absoluta y en el personaje físico y sobre todo emocional que fascinó al público de medio mundo en títulos dorados del cine italiano como ‘Almas sin conciencia’, ‘Las noches de Cabiria’, ‘La Strada’, ‘Giulietta de los espíritus’ y ‘Ginger y Fred’. Quien también aparece constantemente en sus filmes  “es Marcello Mastroianni, que estudiaba interpretación en la misma escuela que Massina, y que fue gran amigo del director y protagoniza algunas de sus películas más importantes como la laureada ‘La Dolce Vita’ y ‘Ocho y medio’”. 

Ganador de cinco Óscar, un derrame cerebral acabó con la vida del genial cineasta en el otoño de 1993. Y un cáncer de pulmón, puso fin a la vida de Giulietta, en marzo del siguiente año.

Federico Fellini, genio y figura inolvidable del cine mundial.

                                                                                                 ©Bayres/ALGENTE

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