EXCLUSIVA ALGENTE

Enamorado del fútbol y de su esposa…

Fernando Morientes: su casa

“Mi mujer y yo llevamos juntos ¡30 años…Desde los 16!”

“Si encuentras a la mujer ideal ¡por qué buscar más!”

“Había jugadores que los jueves salían de fiesta… ¡Cada uno tiene su manera de llevar esta profesión!”

“Me retiré por cansancio psicológico… Llegó un momento en el que me saturé!”

“Lo más bonito del fútbol es ser 9 y marcar goles”

“El día que perdíamos no quería salir de casa”

“En esta profesión, si miras para abajo, ves que hay otro deseando quitarte el puesto”

“Me arrepiento de mi decisión de ir a Liverpool ¡Mi familia allí no era feliz!”

 Mi hijo ha jugado al fútbol y no me divierte ver los entrenamientos tan robotizados”

“¡Mi hobby es mi familia!”

Fernando comienza recordando que cuando se retiró obtuvo “el título de entrenador. Estuve 3 años en el juvenil del Real Madrid y después también en 2ªB, pero no es una de las cosas que más me apetecía después de haberlo probado. Aparte de ser futbolista, lógicamente, hoy por hoy, lo que más me atrae es el mundo de la comunicación. El fútbol de élite te da la posibilidad de ser reconocido, que la gente se interese por tus opiniones; estoy rodeado de muchos ex futbolistas que trabajan, al igual que yo, en medios de comunicación. En resumen: Estoy disfrutando muchísimo…”

Fernando mantiene una forma física envidiable gracias a que practica deporte a diario, además de “apuntarse” de tarde en tarde a algún partidillo de fútbol que le permite mantener viva la pasión por este deporte que le ha dado todo:

“Sigo jugando al fútbol de vez en cuando con amigos, pero el fútbol es muy lesivo, terminé físicamente muy cansado de la explosividad que requiere; además, para divertirte haciendo un deporte, tienes que jugar con gente de tu nivel, entonces me divierto porque me lo paso bien con mis amigos. También practico pádel, bici de montaña y de carretera, salgo a correr, voy al gimnasio… Cada vez algo diferente para mantenerme en forma”.

Fernando, sencillo y campechano por los cuatro costados, sigue frecuentando las auténticas amistades de la infancia y adolescencia “tal es así que me veo mucho con ellos en el pueblo ya que la mayoría de aquella panda vive en el pueblo donde yo me crie…Es una felicidad compartida pasar horas con mis amigos de entonces, recordando años pasados.”

Mientras le fotografiamos en diferentes rincones de su preciosa vivienda, nos comenta algo que salta a la vista como es su espíritu hogareño:

“Disfruto de estar en mi casa; mi ilusión era tener tiempo para estar con mi familia; tengo cuatro niños y en mi época de futbolista pude disfrutar muy poco de ellos. Mis hijas juegan al voleibol y me gusta ir a verlas y poder ir juntos a cualquier sitio… Aparte de practicar deporte ¡¡mi hobby es mi familia!!”

Y como viajero incansable  ¿dónde has sido más feliz?

Guardo recuerdos especiales de todos los sitios donde hemos vivido. Mantenemos casa en Valencia, que también, por la ciudad, el clima y los amigos es muy especial para nosotros. De Mónaco, atesoro muy buenos recuerdos y todos los años jugamos allí un partido de ‘leyendas’, organizado por el Príncipe Alberto y su hermana Estefanía… Ese vínculo no quiero perderlo porque es un lugar donde me siento muy bien. También me fascina la cultura asiática y, como embajador de la liga, voy mucho a China y no me importaría vivir allí un par de añitos, pero mi residencia está en Madrid y aquí están mis raíces y donde me siento a gusto y como soy muy familiar -repitió mientras abrazaba a su esposa-: ¡aquí me veis!  Entre Valencia y Madrid somos felices.

¿Tal como va la tabla, crees que el Madrid va a poder repetir la hazaña del año pasado?

Es complicado. El Madrid siempre está en las finales de las grandes competiciones. Yo he estado mucho tiempo, vine muy jovencito, con solo 21 años y desde que llegas empiezas a aprender la filosofía del Madrid, que es competir y ganar todos los partidos. Yo he estado en otros equipos en los que se consideraba factible empatar o perder, pero en el Madrid no hay opciones. SI pierdes, sabes que vas a ser criticado y si ganas, simplemente estás cumpliendo con tu trabajo. Las felicitaciones solo llegan al final de temporada.

¿Tienes nostalgia, alguna vez piensas: ‘uy, si yo estuviera ahí…’?

No creas… Yo disfruté mucho mi carrera en el fútbol profesional, era mi pasión desde que tenía 8 o 9 años, cuando vi que era realmente posible, se convirtió en mi sueño a partir de los 16 o 17 años. Hasta esa edad jugaba porque me hacía feliz y me apasionaba, pero empecé a soñar con dedicarme a ello como profesional, en Albacete, cuando llegué a vislumbrar que era posible y cuando los medios de comunicación hablaban de mí, los entrenadores confiaban en mí y estaba en un equipo de primera división… Los sueños se cumplen, pero hay que dejarlos que sucedan y disfrutar mucho de cada etapa y de cada momento.

¿Y tu pasión por el fútbol, dónde surgió?

En el colegio y jugando en la calle con mis amigos. Ahora hay muchos clubes de categorías inferiores; todo está más esquematizado. A los niños les dicen en qué posición tienen que jugar y les enseñan a hacerlo en esa demarcación. Cuando yo era niño jugabas simplemente por diversión y en todas las posiciones. Aprendías a jugar de una manera arcaica y libre. Ahora son todos como robots. Mi hijo ha jugado al fútbol y no me divierte ver los entrenamientos tan robotizados. A los chavales con esa edad hay que dejarles divertirse. Cuando ya son más mayores, claro que tienen que aprender los automatismos de la determinada posición en la que van a jugar, pero a los niños yo les dejaría jugar y divertirse. Ahora hay muchos niños que se van a casa con la cara larga por no haber podido tocar la pelota. Los jugadores más talentosos de ahora generalmente tienen la chispa y la picardía de haber jugado en la calle y practicando un fútbol diferente, que no es mecanizado. Yo me fui de casa con 15 años al Albacete y recuerdo que de los 8 a los 15, todo era diversión. Llegaba a mi casa y lo único que quería era volver a salir para seguir jugando con mis amigos.

¿Tus hijos son futboleros?

Mi hijo es futbolero y ha jugado desde pequeño, pero mis hijas, no. Han estado en el vestuario con Raúl, Casillas, Beckham, Figo… Pero no se enteraban porque iban con su padre al trabajo. Ahora ven a los nuevos jugadores y alucinan, pero en ese momento, eran los compañeros de trabajo de su padre.

¿Y tú eras consciente de lo que estabas viviendo o como formaba parte de tu vida cotidiano no lo valorabas?

Es tu trabajo. Empieza como diversión, pero llega un momento en el que se convierte en trabajo. Para mí se convirtió en trabajo cuando llegué al Madrid porque era la exigencia pura de que jugaba de delantero centro y, si no marcaba, pasaba 2 o 3 días malos, tenía ganas de volver ahí para quitarme esa responsabilidad, para hacer feliz a la gente…

¿Y el día que perdías…?

El día que perdíamos no quería salir de casa. El día que ganabas, sentías que habías hecho feliz a la gente. Si marcas gol te sientes feliz y si no marcas …

¿Por qué tomaste la decisión de retirarte?

Me retiré por cansancio psicológico. Físicamente me sentía muy bien y podría haber seguido un par de años más, pero estaba cansado mentalmente. Tuve la suerte de jugar en los mejores equipos, con la responsabilidad que eso conlleva de ganar siempre…Llegó un momento en el que me saturé. EL día que fui a entrenar y no era feliz, me di cuenta que tenía que dejarlo. No echo de menos el fútbol como profesional.

Al analizar tu carrera como futbolista ¿te arrepientes de algo?

Sí. Por ejemplo: mi decisión de ir a Liverpool. Porque no tomé la decisión consensuada en casa. No estuve al nivel que hubiera podido y querido estar, porque mi familia allí no era feliz. Y si no ves feliz a tu familia, no puedes ser feliz tú tampoco. Cuando te vas a jugar a un equipo tienes que valorarlo todo.

Fernando -mientras mira a su mujer- se sincera:

Yo iba con mi mujer y mis hijos y tenía que haber mirado si iban a estar a gusto, si en el colegio se sentirían cómodos; la cultura, el clima, el idioma… Confieso que muchas veces iba triste a entrenar en Liverpool porque sabía que mi mujer estaba triste, porque no estaba a gusto allí. Y el día a día puede influir en que compitas bien o no.

El fútbol te ha dado mucho…

Me ha dado tanto que no puedo pedirle más. Eso sí: me queda la espina de no haber ganado con mi país, pero lo gané con la Selección española sub 21 y sub 18. A mí me ha dado Champions, ligas,  oportunidad de viajar, títulos en otros países, el reconocimiento del mundo del fútbol, goles… Lo más bonito del fútbol es ser número 9 y marcar goles. Cuando marcas un gol, esa sensación de mirar hacia arriba y ver a toda esa gente feliz, es incomparable. No sé si habrá un trabajo más bonito que este.

Es poco habitual ver a un futbolista del nivel que tu has tenido y que se muestre tan sinceramente comprometido con la familia y manteniendo a tu lado (como es tu caso) a tu mujer de siempre…

Hay de todo. Esto es una carrera de fondo. Llegas a la élite muy joven y cada uno tiene una manera de afrontarlo. Unos tienen familia, otros prefieren estar solos; a unos les gusta salir, a otros no…

¿Había jugadores que salían de fiesta?

Había jugadores que salían los jueves de fiesta… Y el domingo eran grandes jugadores. Cada uno tiene su manera de llevar esta profesión y cada uno tiene su vida fuera del fútbol. Yo me di cuenta, con 20 años, que necesitaba estabilidad personal: a mi mujer, a mi familia, estar tranquilo y focalizarme en lo que realmente me importaba.

“Hay miradas que matan”. Por eso mientras Fernando hablaba de lo que quería en su vida, la mirada de su esposa que ha estado a su lado en todos aquellos años y en este presente que nos permite compartir, lo decía todo…

Cuando llegas a Madrid lo tienes todo al alcance de la mano: Dinero, fama, coche, casa, mujeres… lo que quieras. Gestionar todo eso ahora, con los psicólogos y los preparadores que tienen los clubes es fabuloso, pero en mi época estaba yo…Y mis circunstancias. Si lo que tenía alrededor no me daba buenos consejos, probablemente todo habría sido muy diferente. Por suerte tenía a mi padre que era un tío muy centrado, a mi madre y, obviamente, a mi novia que ahora es mi mujer ¡ Llevamos juntos desde los 16 años!

¿Eras un chaval y a un paso de comenzar a triunfar?

He tenido la suerte de que, con 15 años, siendo un niño, me fui de casa y maduré mucho antes que mis amigos, porque tenía que comer solo, dormir solo, ir al colegio solo, solucionar mis problemas solo… No tenía a mis padres cerca para apoyarme y todo eso me hizo madurar mucho. Así que, desde muy jovencito, sabía lo que quería y cómo lo podría conseguir. Si Dios te da talento para jugar al fútbol, tienes que aprovecharlo.

¿Y si encuentras a la mujer ideal…?

Si encuentras a la mujer ideal: ¡por qué buscar más!

Tras preguntarle si podíamos fotografiarle junto al amor de su vida, ya que nuestra entrevista iba tomando (gracias a los sentimientos y a la sinceridad de Fernando) un rumbo que seguramente agradecerán los lectores que conocen otro tipo de ejemplos en este inmenso universo llamado fútbol, mientras posaba con María Victoria, nos confesó:

Estaba (y estoy) a gusto con ella, sabía que era muy afín a mí… Piensa como yo, es una mujer centrada, inteligente y culta ¿Por qué voy a buscar algo diferente? Y no nos arrepentimos para nada ¡Llevamos treinta años juntos!

Volviendo a tus años de futbolista ¿recuerdas haber tenido algún enfrentamiento con algún compañero o con algunos de los entrenadores que te tocaron en diferentes etapas?

Con compañeros no. Con algún entrenador: sí, pero por situaciones profesionales del momento. Esta profesión te vuelve un poco egoísta. Yo no lo soy en mi vida personal, pero en esta profesión, si miras para abajo, ves que hay otro deseando quitarte el puesto.

¿Y entonces?

Pues entonces, en situaciones donde crees que tienes que jugar y el entrenador ha decidido poner a otro, puedes tener una discusión. Pero si hablas con cualquiera de mis entrenadores -y he tenido más de 20- creo que ninguno te hablará mal de mí. Porque el día a día es lo que forja una relación y yo he sido una persona muy educada y muy respetuosa con quienes tenían el poder, porque es lo que me han enseñado en casa desde niño. No he tenido ninguna discusión realmente fuerte.

Hablemos de algunos de tus increíbles goles Fernando ¿Con qué gol te quedas?

Con el primero que metí como profesional en el Albacete. Tenía 17 años y fue contra el Racing de Santander. El ¿por qué? Porque fue el primero y gracias a ese vinieron todos los demás. Ese sí fue mi sueño. Jugar en primera división y marcar un gol.

¿Viviste mucha rivalidad con el Barça que haya dejado alguna estela fuera del campo?

¡Para nada! Tengo muchos amigos del Barça, algunos ex jugadores que viven aquí en Madrid y formamos un grupo para jugar al pádel. Fuera de esa amistad y camaradería ¡no quiero que el Barça gane nada! ¡Todo lo que gane el Barcelona es algo que no gana el Madrid!

¿Crees que hay posibilidades de volver a vivir la etapa dorada de la Selección?

¡Yo espero no morirme sin vivirlo otra vez!

Fernando Morientes, fue un 9 brillante en los campos de fútbol…

¡Y es un 10, como persona!     

©Marcelino Bonamino/Nuria Santero

Bayres/ALGENTE