lunes, abril 22, 2024
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Emma Stone, una gran actriz,

una gran Mujer…

En la reciente gala de los Óscar, hemos vuelto a compartir la emoción que siente una actriz como Emily Jean Stone, más conocida como Emma Stone, al ser merecedora de la codiciada estatuilla por su papel en “Pobres Criaturas”, pero no todos conocen su gran labor humanitaria que, al repasar algunas pinceladas de su vida fuera de los sets cinematográficos, la hacen merecedora de otro Óscar,  por su perfil solidario y filantrópico.

Transitemos juntos por la vida de Emily Jean Stone, nacida en Scottsdale, Arizona, el 6 de noviembre del 88.

Por sus venas corre sangre sueca, además de tener ascendencia alemana, inglesa y escocesa.

Hija de Krista y de Jeffrey, vivió su niñez como nos comentan sus fuentes más allegadas: soportando insufribles cólicos en su niñez, motivo por el que lloraba frecuentemente y además, por haber desarrollado nódulos en sus cuerdas vocales”.

Creció y al llegar a la adolescencia comenzó a despuntar como lo que, con los años, ha llegado a ser: una actriz con mayúscula …

“Aquella época juvenil -dice Emma con dulce nostalgia-, la recuerdo en un piso que compartí con unas buenas amigas;  yo entonces tenía 18 años y aquella etapa duró hasta cumplir los 22 más o menos. Una etapa en la que me presenté, sin mayor éxito, a varios casting,  pero viví una experiencia  que, poco a poco, me fue proporcionando una base moral, ya que estaba convencida de que yo… ¡podía conseguir lo que buscaba!”.

No olvidemos que Emma había llegado a la adolescencia después de un infancia en la que, como ha comentado en varias ocasiones, tuvo que soportar una permanente ansiedad  por haber sufrido ataques de pánico cuando aún no había cumplido los diez años.

“Cuando me tocaba soportar uno de aquellos momentos  -confiesa- me quedaba como inmóvil y lo único que quería era no salir de mi intimidad y no tener que compartir ni un solo minuto con nadie”.

Nuestra protagonista no olvida cómo soportó aquellos jovencísimos años de angustia:

“Cuando tenía unos siete añitos, en una ocasión, yo estaba convencida de que mi casa se estaba incendiando. Lo podía sentir, pero no era una alucinación, sino algo que sentía aquí, en el pecho, al tiempo que tenía como una opresión que me hacía respirar con dificultad … Era como si el mundo estuviera por terminarse. Y ese tipo de ansiedad era constante. Recuerdo también que a mi mamá le preguntaba como cien veces acerca de qué íbamos a hacer cada día. Y ¿a qué hora me iba a llevar a tal o cual lugar? Y ¿dónde íbamos a ir? o ¿qué iba a pasar en el almuerzo? Terrible…  y, por todo aquello, era común que sintiera náuseas, nervios, y esa ansiedad que menciono”.

¿Y tus padres cómo reaccionaron?

“Me llevaron a la consulta de un terapeuta que me ayudó muchísimo. También recuerdo un monstruo color verde que dibujé en mi hombro y que, al oído, imaginaba que me decía un sinfín de falsedades… Aquello me hizo bastante daño hasta que, por fin, pude olvidarme de aquellas pinceladas oníricas comenzando a trabajar en la actuación… ¡Qué cambio!”

Así, no es para menos, recuerda agradecida que comenzó a actuar en un teatro juvenil:

“Lo hice dando vida a diferentes personajes, pero todos enmarcados dentro de la improvisación, hasta que después, comencé a estudiar con un profesor”.

Y ¿te presentaste a diferentes pruebas?

Me presenté a cantidad de pruebas y nada de nada…

¿Conseguiste algún papel cinematográfico?

Ninguno, sólo un trabajo haciendo dulces en una ¡Panadería para perros!

Buscando otros momentos de aquellos años mozos y gracias a quienes se ocuparon de bucear en su vida, digamos que Stone asistió al Xavier College Preparatory —un colegio católico solo para niñas: 

“como estudiante de primer año, aunque -como bien recuerdan en su entorno- se retiró después de un semestre para convertirse, por fin ya que era su sueño, en actriz”.

Ella misma recuerda que en esos años fue “a cada uno de los espectáculos en Disney Channel”.

El hecho de que fuera superando las comentadas características de una personalidad que no le permitían ser feliz, es mérito, también, de sus queridos padres que “se preocuparon por su educación y por apoyarla en su carrera dentro del espectáculo”.

Tal es así que, una vez descubierta su vocación y su ilusión por prepararse para lo que con el paso del tiempo ha llegado a ser como actriz, “fueron ellos quienes la ayudaron a participar en 16 producciones diferentes y, mientras realizaba sus estudios, contrataron un profesor de actuación -que ella recordó como importante en esos años- y también le ayudaron mediante la inscripción en clases o lecciones vocales”.

Lo cierto es que ahora, cuando pasea por la meca del cine, no puede dejar de recordar con un ánimo agridulce aquellos años de efervescente juventud desde los que tanto apostó por ella misma…

“Por eso sólo puedo decir gracias a quienes me dieron la posibilidad de crecer y gracias por haber nacido con este temperamento de lucha y entrega…”

La actriz, como vemos, fue superando aquel problema que tanto la condicionaba, gracias a que comenzó a pisar las tablas de los escenarios “y por supuesto –recuerda el apoyo de su gente- gracias a esas sesiones de terapia … Poco a poco, me fui dando cuenta que enfrentarme a un escenario, a un público, era como un desafío, un objetivo por solventar además de la ilusión que esa dedicación iba creciendo en mí. Y así fui saliendo adelante que era lo que más falta me hacía”.

Pasaron los años y llegó su primer espectáculo: un musical escolar sobre el “Día de Acción de Gracias” llamado “No Turkey for Perky”

A los 16, decidió pedirles a sus padres que se mudaran a Los Ángeles para catapultar su carrera:

“Fue su madre, Krista Stone, quien la acompañó para mudarse a un apartamento a Los Ángeles para continuar con sus estudios y su carrera como actriz”.

Emma no olvida con qué ilusiones llegó a “la gran ciudad” procedente de Scottsdale, Arizona, donde su madre le inculcó lo mejor de la vida y donde su padre la apoyó todo lo que pudo:

“En aquellos años mi papá fundó su propia compañía, aunque al principio dependía de los créditos hasta que, con el paso del tiempo, por suerte, comenzó a ganar algo de dinero”.

Su debut en la industria fue en el programa “The New Partridge Family” y ya en la gran pantalla fue Jules en la exitosa película “Superbad”.

Quién iba a decirle que por su talento y dedicación Emma Stone, iba a ser merecedora de dos Óscar, dos BAFTA, tres SAG y dos Globos de Oro a mejor actriz.

“En el año 2017, se convirtió en la actriz mejor pagada del mundo y fue nombrada por la revista Time como una de las cien personas más influyentes”.

Un palmarés digno de una triunfadora que bien podría sentirse superior y por encima de quienes la encumbran pero que, sin embargo, regala sencillez y humildad por los cuatro costados como una vez más lo demostró en la reciente ceremonia de los Óscar cuando subió al escenario mientras con un gran desparpajo comentaba que se le había roto el vestido.

Curiosa anécdota al tratarse de quien, en su día, fue distinguida  como la actriz “Mejor vestida,” según la sabia decisión (en diferentes años) de las revistas “Vogue”, “Glamour” y “People”.

Medio planeta compartió con Emma Stone ese momento en el que, ya con la estatuilla en la mano, lloró y volvió a llorar de la emoción al recibir su segundo Óscar (el primero por “La, la, lan”) por su trabajo en “Pobres criaturas”.

Pero no solo Emma es merecedora del Óscar por su labor cinematográfica sino que, además -como señalábamos al comienzo-, es merecedora de otro hipotético Óscar por su entregada actitud filantrópica…

Tal como se desprende de su trayectoria personal:

“Emma Stone lleva tatuadas en su muñeca dos pisadas de pájaro, un diseño muy especial para ella al ser compartido con su madre. Ambas decidieron marcas sus cuerpos con tinta para celebrar que su progenitora, Krista Stone, superó un cáncer de mama. Lo más curioso es que el tatuaje lo dibujó Paul McCartney, que no dudó en responder de esta manera a la petición que le hizo la actriz a través de una carta: en la misiva le solicitaba que diseñara las huellas de pájaro porque la canción favorita de su madre es ‘Blackbird’, tema firmado por el cantante”. 

Debido a que a su madre le diagnosticaron cáncer de mama triple negativo, Emma Stone, también es protagonista en lo que se refiere a su vida solidaria y filantrópica, concienciando a todo el mundo acerca del cáncer.

Tal es así que “apareció en un vídeo colaborativo entre Star Wars y Stand Up to Cancer, que tenía como objetivo recaudar fondos para la investigación del cáncer y fue el centro de una loable campaña de Revlon acerca del cáncer de mama”.

Además de estar siempre presente en cualquier acto o evento con miras a beneficiar a quienes padecen esta enfermedad, decir también que “fue la anfitriona del Entertainment Industry Foundation’s Revlon Run/Walk, que ayuda a combatir el cáncer de las mujeres.”

El compromiso de la actriz contra el cáncer de mama le llevó a afirmar:

“He tenido casos de cáncer cerca, algo que está muy cerca de mi corazón”.

Ha estado además, en otra de sus facetas solidarias, presente en temas como el autismo y también en “un movimiento mundial por el cuidado del planeta organizado por el Fondo Mundial para la Naturaleza, participando en un evento de recaudación de fondos en apoyo del Motion Picture & Television Fund, que ayuda a la gente en la industria de la televisión y el cine con recursos limitados o inexistente y, asimismo, colaboró con 300 mujeres en Hollywood para poner en marcha la iniciativa Time’s Up para proteger a las mujeres del acoso y la discriminación”​.

Algunas publicaciones de medios de comunicación consideran que Stone es una de las actrices más talentosas de su generación.

En el 2013 debutó en la lista Celebrity 100 una compilación de las 100 personas más poderosas del mundo, seleccionadas anualmente por Forbes.

Es considerada como un ícono de moda; los medios citan su cabello, ojos y fornida voz como sus marcas registradas.

Por eso, visto lo visto, lo que hay que valorar de nuestra protagonista, como decíamos, es su sencillez y el ser una mujer que no escatima elogios dedicados a quienes le dan fuerzas para seguir en su ‘día a día’, como profesional y como persona: 

“He tenido mucha suerte ya que estoy bendecida con una gran familia y grandes personas a mi alrededor que podrían patearme en las espinillas si alguna vez, por un minuto, me perdiera en las nubes”.

Una gran actriz …

una gran Mujer …

                                                      

                                                        ©Bayres/ALGENTE/RR.SS./@emmstone/

Álbum personal E. Stone/ Filmografía de la actriz