EMILIO GUTIÉRREZ CABA ¡Actor de pura cepa!

Emilio entregó el Goya de honor para Marisol,  sin perder la discreción que le caracteriza, guardando un mesurado segundo plano mientras las hijas de Pepa Flores, ante la anunciada ausencia de su madre,  se mostraban enormemente orgullosas…

 “Han sido dos inmensas emociones que he recibido –nos comenta Emilio-; diferentes, por supuesto, pero emociones que te hacen vivir un momento muy  especial…”

El encuentro que mantuvimos con Emilio Gutiérrez Caba después de estas emociones vividas, nos sumergió en un mundo de anécdotas personales y artísticas que podemos disfrutarlas, una a una, en su reciente libro “El tiempo heredado”

Hijo, hermano, tío, nieto y bisnieto de actores, Emilio es un formidable interlocutor que, además de ‘regalar’ pasión al hablar de lo que viene haciendo desde que realizó su primera gira por España incorporándose –corría el año 62- a la compañía de Lilí Murati, es toda humildad y sencillez…

Emilio: un año después interpretaste  el papel de Peter Pan en el María Guerrero: ¿Cómo recuerdas aquellos, suponemos: inolvidables años de tus comienzos?

Fueron unos años inolvidables; éramos jóvenes, teníamos la vida por delante, todo era posible y, con el paso de los años, te preguntas si has vivido, realmente, aquello que recuerdas.

Quién le hubiera dicho entonces que, con el paso de los años, se convertiría en un actor tan respetado, cargado de tantas distinciones y premios…

Hemos leído uno de los apasionados recuerdos que relata en su libro, por ejemplo lo que vivió –entre bambalinas- cuando tenía 12 años.

Nos recuerda aquella anécdota, al detalle:

En verano de 1954, a finales de julio, se representaba en función de tarde una obra de Benavente en el teatro Príncipe de Madrid y yo, como siempre que podía, me empeñé en ayudar a bajar el telón al finalizar el espectáculo. Pero ese día era especial: asistía a la representación nada menos que Carmen Polo (esposa del dictador Franco) acompañada de su corte de amigas, aduladores y guardaespaldas. La doña ocupaba  un palco platea y, como siempre, todas las entradas que se ponían a su disposición eran gratuitas (…) Sonaron los aplausos finales y se iluminó la bombilla roja que indicaba que el telón debía bajar; este empezó a hacerlo, pero enseguida notamos algo raro, parecía que algo se trababa justo en su mitad y entorpecía su bajada…

¿Y qué ocurrió?

Pues que miré por la embocadura y vislumbré una extraña bandera medio desplegada que se había enganchado en uno de los pliegues del telón. El maquinista me gritó: ‘Vete de aquí, corre, vete a los camerinos’ (…) Alguien había colgado una bandera vasca en el telón como protesta contra Franco…

¿Se te habrá paralizado el corazón?

¡Creo que ese día supe lo que era el miedo!

¿Algunos otros ‘miedos’ que hayas soportado a lo largo de tu vida profesional o personal?

No en particular; algún estreno sin éxito, algún viaje malo, algún mal rodaje de cine pero como aquella tarde, no.

De haberte instalado en Hollywood  ¿no crees que te habrían dado un Oscar?

Tal vez… ¡Pero aquí tenemos los Goya, nuestros humildes Goyas que como habéis visto recientemente: están muy bien! Y yo, me alegro muchísimo de tener dos.

Y dinos Emilio, dentro de las ‘pequeñas cosas’ cotidianas: ¿Qué es lo que más te atrapa?

Un buen desayuno, un buen libro, una buena siesta, el silencio de la noche y la luz del sol.

¿Qué España aprecias más: la de tus juveniles años o la actual?

Sin dudarlo la actual; no la cambiaría en ningún sentido.

¿Encuentras algún parecido entre la juventud que viviste y la de ahora?

Ahora tienen más problemas de los que teníamos nosotros ya que la sociedad es ahora más compleja y más competitiva que la nuestra. No tienen nada que ver con nosotros cuando éramos jóvenes.

¿Te jubilarás algún día o eso no entre en tus planes?

No; diré adiós el día en que algo no me guste, cuando ya no tenga fuerzas para hacerlo, es decir: el día en que me de cuenta de que no puedo más.

¿Pesa, duele, angustia (¿cómo calificarlo?) el paso de los años…?

Sinceramente, extraña verse así…Y recordar aquellos años en los que has sido de otra manera; extraña cumplir años, saber que ‘esto’ está ya cerca del final…

Pero Emilio, si ‘regalas’ jovialidad permanentemente…Dinos, por ejemplo: ¿cuáles son tus sueños más caros, ya pasados los 70…?

Un rostro de mujer, el olor de la leña, una sonrisa, el mar, tomar el sol, recordar…

¿Qué ilusión por concretar conservas, como actor?

La idea de que hay algún nuevo personaje esperándome en una obra de teatro, en  un guion de cine, en una serie y que ese personaje lo voy a hacer yo…

¿Y como persona?

Vivir, vivir que ¡es lo que importa!  Soñar es fantástico. Me gusta la vida y  ver la vida que crece a mi alrededor.

¿Qué nos dices de esta época digital que estamos viviendo con tantos dispositivos, redes sociales…?

Supone cierta mejoría en cuanto a la inmediatez, pero en cuanto a comunicación yo creo que estamos derivando una serie de cosas muy importantes porque al hablar directamente a través de las redes, se está creando una gran incomunicación, desde mi punto de vista, muy mala.

¿Y qué crees que nos depara el futuro en ese sentido?

 Pienso que en el futuro, eso se va a corregir. Pero de momento, mandar un whatsapp o un mensaje de voz, yo creo que aleja mucho a las personas. Últimamente se está extendiendo lo de los mensajes de voz pero no creo que sea un medio de comunicación eficaz y sostenible. Luego las redes tipo Twitter, facebook y demás, me parecen un invento malo porque no se puede identificar quién pone los mensajes.

¿Y tú, te has ‘apuntado’ a algunas de estas posibilidades?

Yo únicamente tengo facebook, que sólo utilizo para felicitar a mis conocidos, pero no doy opiniones ni la gente sabe, por ejemplo, ni lo que como o a dónde viajo… Los famosos influencers, para mí: son también  un invento nefasto porque la influencia se debería seguir dando a través del prestigio o del conocimiento, pero mucha de esta gente ni tiene prestigio ni tiene conocimiento. Si fuesen filósofos  destacados o escritores, podrían tener una cierta influencia. Pero que una niñata o un niñato se ponga a hablar o a escribir cosas con influencia sobre la sociedad en general, me parece absolutamente lamentable.

¿Crees que se utilizan ese tipo de aplicaciones con ligereza, para contactar de forma trivial con gente que no te interesa, simplemente para que vean qué es de tu vida?

Somos muy prácticos y sólo utilizamos a la gente cuando nos conviene. Aunque creo que en algunos casos la gente lo utiliza para felicitar de verdad, sinceramente. Pero depende del nivel de confianza que tengas con la otra persona. A mí, por ejemplo, en algunos casos me viene bien porque tengo muy mala memoria y al menos esto me ayuda a recordar algunas fechas, pero hay gente que se toma estas cosas muy a pecho. Yo no, si no me felicitan, no me importa.

¿Qué signo eres? ¿Crees en los horóscopos?

Soy libra. Y sí, en cierta medida, creo en una carta zodiacal con ascendentes… Sí creo que hay algo de eso…

En este mes que se celebra San Valentín: ¿crees en el amor, según piensas, se puede confiar en una pareja…?

Lo de confiar es muy relativo… ¿Confiamos, a veces, en nosotros mismos? Yo creo que ahí hay unos planteamientos falsos. Vivimos constantemente en un fingimiento y eso está bien en la medida en la que aceptemos ese fingimiento.

¿Y querer definitivamente a una persona, cómo lo ves?

Podemos querer a una persona un determinado periodo de tiempo, pero eso se acaba. Pasa a ser otra cosa, indefinida o definida de una manera distinta.

¿Y la fidelidad, entonces…?

La fidelidad… Yo creo que uno tiene que ser fiel a uno mismo…Todo eso de ‘contigo pan y cebolla’ o ‘hasta el fin del mundo’ o ‘hasta la eternidad’, me parecen unas palabras rimbombantes para una sociedad que, en determinado momento, necesita creer en algo, pero lo que nos ha dado el conocimiento es no creer en muchas cosas y, sí… creer en otras.

Finalizando ya la entrevista, se mostró aún más sincero sobre algunos pensamientos que, como vemos, nos muestran a un Emilio Gutiérrez Caba cargado de experiencia y muy directo.

Así fue que agregó:

No sé cómo se puede sostener una sociedad que está basada en mitos falsos: las religiones, la existencia de un Dios con barba… No sé el tiempo que se puede seguir sosteniendo… 2.000 años es muy poco en la historia. Se mantuvo en Egipto y en otras civilizaciones, pero no sé si en la nuestra se puede mantener mucho más. De momento son muy fuertes las creencias religiosas de cierta gente y hay que respetarlas aunque el conocimiento nos da la idea de que todo eso es una farsa.

¿Si eso es una farsa, que esperamos, entonces, de otros aspectos del ‘día a día’?

Pues naturalmente, si eso es una farsa, todo lo demás es un poco lo mismo. El elogio de la mentira no está mal. Hay que mentir de vez en cuando. No puedes ir diciendo a la gente siempre lo que piensas. Hay que ser amable. Eso de la sinceridad, llegar y decirle a alguien que está más gordo, o que se le ha caído el pelo… Es una grosería…Y últimamente la sociedad actual, convive, lamentablemente, con cantidad de groserías…

A Emilio Gutiérrez Caba le conocimos en años de juventud en un pintoresco pueblecito de la Costa Brava. Años después y con su mochila cargada de distinciones, sigue siendo el mismo, un ser humano, como decimos, directo y sincero, como apreciamos en sus afirmaciones, algo que –por así decirlo: no se aprende en ningún guion…

                                                                                                 ©Julio Bonamino/Nuria Santero

                                                                                         Fotos©Liliana Cozzi/archivo familiar                                                                               

                                                                                    Gutiérrez Caba/Bayres/ALGENTE