domingo, junio 16, 2024
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EL PADRE ÁNGEL Y SOR LUCÍA: ESPÍRITU SOLIDARIO

Al dar ya los primeros pasos de este flamante 2016 que, antes de la celebración el próximo mes de los primeros ocho años de ALGENTE, comenzamos este año comprometido con un entrañable reportaje con sendas entrevistas a

Sor Lucía y al Padre Ángel, dos luchadores infatigables en aras de tantas cosas que necesita el ser humano, empezando por la infancia, una prioridad esencial para apuntar a la consolidación de una sociedad mejor.

Al dar, ya, los primeros pasos en el flamante 2016 que, antes de la celebración el próximo mes de los primeros ocho años de ALGENTE, comenzamos este año comprometido -lo miremos por donde lo miremos- con un entrañable reportaje con sendas entrevistas a  Sor Lucía y al Padre Ángel, dos luchadores en bien de tantas cosas que necesita el ser humano, empezando por la infancia, clave para apuntar a la consolidación de una sociedad cada vez mejor y mucho más en los tiempos que corren.

Sor Lucía con el PapaEl Padre Ángel y Sor Lucía finalizaron el año como protagonistas de la extraordinaria campaña “Los Comprometidos”, que contó con el gran apoyo de Mediaset que, en una nueva entrega de su campaña solidaria ’12 meses’, dedicó todo su respaldo a la lucha contra la pobreza infantil contando asimismo con la presencia, en diferentes spots, de Raquel Sánchez Silva, Lara Álvarez, Belén Esteban, Manu Carreño y Manolo Lama.

La solidaridad una vez más quedó manifiesta en los citados profesionales y en Telecinco, que ha vuelto a “poner el hombro” en beneficio de razones que deberían mover la sensibilidad absolutamente de todos, y como iba a decir Sor Lucía: “la gente de la Obra Social de  Caixa, con la gente de HPE – Hewlett Packard Enterprise y su Call Center de Sant Cugat en Barcelona que me están ayudando muchísimo”.

Quienes sí están siempre ayudando, como decimos, a todo aquel que lo necesite son el Padre Ángel y  Sor Lucía que, con su verbo directo, días antes de finalizar el año, apuntó a la sensibilidad de quienes la escucharon al decir que:

 “En España uno de cada tres niños están en situación de pobreza y uno de cada diez en situación extrema: no tienen agua caliente,  no disponen de tres comidas diarias y  no tienen el apoyo para poder estudiar ni la cobertura sanitaria que necesitan… Esto significa que tienen que vivir la situación de la presión de sus casas porque el padre ha perdido el trabajo, porque la madre tiene que salir a trabajar y tienen que ejercer de mayores… cuando no lo son. ¡Al niño no lo dejamos ser niño y esto realmente nos duele!”

Después de la Navidad, Año Nuevo y estos últimos Reyes, conocer la situación de tantos niños e imaginarnos cómo han pasado estas Fiestas y cómo pasan cada uno de los días del año, produce auténtico escalofrío y mucho más que sufrirían si no fuera por la extraordinaria labor que realizan Sor Lucía y el Padre Ángel…

Padre ¿Qué edad tenía cuando descubrió que había nacido para ayudar a tantas almas desprotegidas?

Cuando era un crío y me preguntaban  qué quería ser de mayor, yo respondía: Cura, como Don Dimas, el cura de mi pueblo. Me gustaba don Dimas porque era bueno con todos, siempre estaba allí, en la necesidad, en la material o en la espiritual. Me llevaron al seminario a los 7 años y allí esa “vocación” fue tomando forma. Pero lo que realmente me decidió a iniciar el camino que he continuado estos 53 años fue uno de mis primeros destinos como sacerdote, el orfanato de Oviedo. Allí vi a niños estigmatizados, que vestían diferente y se les señalaba con el dedo por la calle, hermanos y hermanas que los separaban y apenas podían volver a verse… Pensé que ese lugar triste y húmedo no era el adecuado para que vivieran esos niños, y me los iba llevando a mi casa. Así nació el primer hogar de mensajeros de la paz. Hoy más de 20.000 niños se han criado en uno de ellos, con amor, seguridad, respeto y ambiente familiar.

En su infancia ¿sintió necesidades que ahora comparte en el recuerdo cuando ayuda a tantos niños?

Mi familia era de trabajadores, sencilla, no sobraba mucho, pero gracias a Dios tampoco faltaba. Pero yo soy un niño de la posguerra, y sí vi muchas necesidades en otros niños, incluso de mi misma aldea. Especialmente los que se quedaban sin padre porque moría en la mina o en el monte. Pero también entonces aprendí lo que era solidaridad, cuando todo el pueblo arropaba a la viuda y los hijos para que no les faltara un plato en la mesa o un tronco en el fuego.

¿Podríamos saber cómo fue su infancia?

Pues fue una infancia feliz, con mucho amor de mis padres y de mi abuela, al calor de la lumbre en invierno y en verano corriendo por los prados con los amigos o jugando con una pelota de trapo que nos hacía nuestra madre. No teníamos mucho, pero lo poco que había lo disfrutábamos mucho. Me gustaba acompañar a mi madre cuando le llevaba la comida a mi padre a la fábrica, y me divertía mucho con los amigos.

Sor Lucía¿Y la suya Sor Lucía?

Siempre me inquietó la situación de pobreza, sobre todo de la infancia. La situación de mi familia era acomodada, pero con un marcado compromiso social. La vivencia de la fe, y el compromiso hacia los más pobres grabó a fuego en mí la necesidad de trabajar por la igualdad de las personas. Tal vez lo que más me cuestionaba era precisamente las abismales diferencias sociales, y desde los 7 u 8 años resonaba en mi la pregunta de por qué unos tenemos tanto y otros no tienen ni lo indispensable para vivir.

Padre, si ostentara un cargo importante en el Poder ¿qué decisiones prioritarias pondría en marcha para paliar tanta necesidad dentro de ese mundo desprotegido?

Lo primero, lo más urgente mientras que se arregla lo del paro y el trabajo digno que no puede ser de la noche a la mañana, sería acabar con la pobreza infantil, que ningún niño sufra necesidades, ni se sienta diferente porque su padre no tenga trabajo. Que eso no afecte a su educación, a su salud, que no les falte la comida en la mesa, y la luz y el agua caliente en casa.

¿Y Usted Sor Lucía?

Lo primero sería promover políticas sociales en las que la persona estuviera en el centro. Eso implicaría una apuesta por el diálogo con todos los sectores de la sociedad, para activar una economía productiva y no sólo especulativa, promoviendo la creación de lugares de trabajo dignos y justamente remunerados.

Aplicaría una austeridad absoluta en gastos militares, de protocolos, representación y cosas absolutamente prescindibles y activaría pactos por la dignidad en la salud, la educación, la sanidad, la vivienda y el trabajo.

Mi apuesta seria por la educación y promoción del trabajo juvenil.

¿Es optimista?

Yo me declaro militante de la esperanza y quiero ser optimista. Yo quiero creer en que hay que tocar el corazón de la gente y que  no esperemos que el cambio vaya a venir por los otros. Si somos capaces de creer que lo imposible es posible, lo vamos a conseguir.

Creo que no podemos cometer el crimen de mirar para otro lado y dejar que los niños malvivan en la situación en la que están.

Y Usted Padre ¿es optimista?

Yo quiero transmitir a todos, y especialmente a esos padres que sufren las necesidades de sus hijos con mucho más dolor que las suyas propias un mensaje: el de la esperanza y el de la experiencia.

Decirles que ya antes salimos de hoyos mucho más profundos, como el del hambre en el que me crié. Porque la verdadera pobreza no se mide en euros, sino en valores. Quero decirles que no están solos, que todos estamos con ellos y que juntos vamos a superarlo. Podemos conseguir juntos una España mejor y un mundo mejor para todos. Y esa aventura puede, y debe, ser parte de nuestra vida.

¿Qué nuevos proyectos  ilusionantes tiene Padre para seguir aportando su esfuerzo a esta sociedad cada vez más necesitada?

Terremoto-HaitiAhora estoy muy centrado en la Iglesia de San Antón. Es un sueño hecho realidad tener una iglesia abierta las 24 horas en el centro de Madrid, abierta siempre y abierta a todos, para lo que cada uno pueda necesitar: un lugar para la oración, alguien con quien desahogarse, o un lugar donde encontrar un café caliente y una mirada sin reproches.

Vive usted entregado por completo a los demás: ¿Le queda tiempo para disfrutar de la vida o esa entrega es su mayor forma de disfrutarla?

Sólo lo que no se da se pierde. Yo soy feliz porque creo en lo que hago y porque recibo mucho, muchísimo más de lo que doy.

¿Recuerda, por ejemplo, la última vez que fue al cine?

Pues sí, pero creo que no le podría contar la  película porque me dormí casi al empezar.

¿Qué está leyendo actualmente?

Cada día leo la prensa, mucha correspondencia y cuando tengo tiempo libros de actualidad, ensayos sobre España, o memorias de gente con la que de un modo u otro me he relacionado. Me gusta saber cómo la gente importante a la que valoro ve las cosas, y saber cómo ha sido su vida. De la gente valiosa siempre se puede aprender mucho.

¿La última vez que fue al cine Sor Lucía y su lectura actual?

Fui a ver “Elefante blanco” de Ricardo Darín. Muestra la vida en las villas de Buenos Aires y el drama de la pobreza que aboca a los niños a la droga. Una película que habla del compromiso a muerte por la vida de unos curas villeros.

Actualmente estoy leyendo Pasión de Cristo, pasión del Mundo, de Leonardo Boff, un teólogo de la liberación que apela a la humanización de la fe

11248253_906700679383531_668363763580917603_nSor Lucía, al igual que el Padre, no para y siempre tiene una afable sonrisa en sus labios…

¿Sabe usted el “filón” cinematográfico que atesora con su perfil mediático? ¿Cómo no la vimos en “Ocho apellidos catalanes”? ¿Aceptaría salir en “Torrente”, por ejemplo, si con ello ayudara a tantísimas familias?

Yo quisiera que el foco no estuviera en mí, sino en mi causa que es lo que realmente vale. Pero si para visualizarla, es necesario, salir en los medios, allá voy, no me asustan, son mis aliados y se merecen todo mi respeto

¿Su comida preferida?

El asado Argentino, las empanadas tucumanas y la paella valenciana.

La “chispa, el saber estar y la espontaneidad ocurrente de Sor Lucía invitan, como vemos, a compartir con ella más momentos.

Y Usted, Padre Ángel, seguro que recuerda cantidad de “momentos imborrables”,  ya sea de tristeza ante una situación vivida o de alegría al comprobar que el esfuerzo no había sido en vano: ¿Podría compartir con nuestros miles de lectores, alguno de esos momentos?

Recuerdo dos, entrelazados por un beso, uno de hace casi 50 años, cuando fui a recibir a un niño en un autobús de esos de línea con maletas de cartón y cajas con gallinas vivas. Cuando bajó el niño, le di un beso al saludarle y me miró muy extrañado. Me dijo que nadie le había dado un beso. ¡Tenía unos 6 años! El otro hace un par de días cuando visité una residencia, una señora de 86 años, al despedirla también con un beso me dijo: “¡Hacía tanto que nadie me besaba!”

Al observar detenidamente la imagen que ilustra nuestra primera portada del nuevo año, vemos que nuestros dos anfitriones sonríen, pero no con una sonrisa “puesta” a la cámara, sino que sonríen de verdad, como si esa sonrisa naciera de la agradecida convicción de que lo que hacen sirve –y mucho- a quienes dependen de la inmensa solidaridad de Sor Lucía y del Padre Ángel.

Ella, como motor central de la Fundación Rosa Oriol no cesa de “regalar” su total entrega y Él, desde sus “Mensajeros de la Paz” de volcarse a favor de tantos desprotegidos…

Sor Lucía ¿Y después de “Los comprometidos”, hacia dónde dispara su corazón a la hora de canalizar tanta solidaridad?

Mi opción y la de mi equipo es apostar por los niños. No bajaremos los brazos hasta conseguir un pacto por la infancia

Tanto uno como otro permiten a “Tu Revista” hojear algunas de las tantas páginas con imágenes puntuales que hablan por sí mismas de la incalculable labor que desarrollan en la sociedad actual.

Nos detenemos, entre otras, en el momento en que Sor Lucía se encuentra y saluda efusivamente al Papa Francisco así como, oportunamente, también ocurrió con el Padre Ángel, por ello, quisimos preguntarles:

Padre ¿Cómo fueron los instantes que compartió con Su Santidad?

Fueron unos instantes gozosos, plenos; porque el Papa transmite paz, pero también energía, y ánimo para seguir adelante. Sus gestos son como toda una encíclica, y sus pasas siempre están sobre la tierra, aunque los inspire el Cielo.

Papa-FranciscoUsted como “Mensajero de la Paz” ¿No ve al Papa Francisco, precisamente como eso: como un máximo mensajero de la paz?

Claro que sí: Francisco es el mayor, y mejor, Mensajero de la Paz, pero sobre todo yo le veo como el gran regalo de Dios a esta Humanidad del SXXI. Le veo como un líder para todo el mundo, no sólo para los cristianos, Este Papa es el hombre que necesitábamos, en la Iglesia y en la vida.

¿Y usted Sor Lucía, cómo recuerda el momento o los momentos que compartió con el Papa?

Fue entrañable. Me reconoció, conocía mi trabajo con los más pobres. Me escuchó atento. Le dije que la misma Iglesia cuestionaba mi compromiso y “Usted entenderá que en la Iglesia católica es muy difícil ser cristianos” a lo que él me respondió con una sonrisa generosa: ¿a mi me lo dice? Finalmente me dijo, continua haciendo lío, lo más importante son los pobres y prefiero los monasterios que se abren a los pobres que los que se cierran en sí mismos o se convierten en hoteles”… Fue un gran apoyo.

¿Espera poder compartir algún día, unos buenos mates o una parrillada argentina con su paisano y de paso, por supuesto, hablar de tantas premisas sociales que comparten?

Si, y espero que ese día no tarde… De todos modos, estoy en profunda sintonía con él y cuando le escucho, es como si estuviéramos mateando juntos

Dada la situación actual donde el riesgo a “cualquier cosa” es permanente ¿Cómo analiza que Francisco vaya  sin el típico y blindado Papa móvil de otros Papas, siempre cercano y saludando a la gente sin temor alguno?

Yo le aplaudo. El no puede vivir enjaulado. Nosotros ya dimos nuestra vida, no nos pertenece. Debemos estar disponibles y cercanos. Además, no le ocurrirá nada que no deba ocurrir. Jesús decía, “a mí nadie me quita la vida, la doy libremente”… Fue a  África, le acusaron de imprudente, y no sólo no pasó nada, sino que animó la fe y la vida de la gente.

Sor Lucía…

Padre Ángel…

Dos seres humanos que viven para los demás y, sobre todo, como decíamos, para unos jóvenes que, ahora, al comenzar una nueva etapa esperanzadora, son -como es natural- los pilares fundamentales de una sociedad con ilusión de futuro.

 

Entrevista©Julio Bonamino/ Liliana Cozzi / ALGENTE

                                                                           Fotos©álbum personal  Sor Lucía/

                                                                                      álbum personal Padre Ángel/

                                                                                       Mediaset España/ALGENTE

 

ALGENTE  apela a la solidaridad de todos sus lectores para que ayuden al Padre Ángel y a Sor Lucía en sus maravillosas cruzadas con cualquier donativo por mínimo que sea.

Gracias anticipadas a todos.

www.fundacionmensajerosdelapaz.com  tel 91 364 5112 Mensajeros de la Paz

Fundacio Rosa Oriol
www.fundaciorosaoriol.org
93 836 2756