sábado, marzo 2, 2024
Editorial

EDITORIAL_188

“Las palabras que no van seguidas de hechos, no valen nada”

                                                                                                               (ESOPO)

Más allá de sus populares ‘Fábulas”, Esopo dejó cantidad de reflexiones como la que nos sirve para comenzar este flamante 2024 ya que, como podemos apreciar, en ella no deja lugar a ningún tipo de dudas y más aun si pensamos en la fuerza con la que, seguramente, todos nuestros lectores habrán intentando acompañar a los deseos de cada una de las doce uvas. Así podemos leer:

“Las palabras que no van seguidas de hechos, no valen nada”.

¡Una verdad como un templo! Pero claro… “Palabras que no van seguidas de hechos…” es lo que compromete el presente y el futuro de quienes hablan de proyectos y objetivos…

Pero: ¿son posibles esos ‘hechos’ en los tiempos actuales?

Si esas palabras no llevan a buen puerto… “no valen nada”.

Habrá que intentarlo, aunque como reflexionó Antonio Machado: “Tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: el despertar”.

Es decir que, después de una ilusión llega ‘el despertar’ que puede ser negativo para quien ha vivido un sueño al pensar que aquellos ‘hechos’.

Parece difícil filosofar sobre esto, pero no, es fácil de entender, por eso , en todo proyecto, hay que darle importancia a la iniciativa de la juventud, a ese empuje jovial, pero ojo, sin dar la espalda a la experiencia, a quienes son dueños de una sabiduría que consiste en haber vivido todo tipo de avatares. Por eso es genial lo que escribió Victor Hugo:

“En los ojos del joven, arde la llama…. En los del viejo, brilla la luz”.

¡Llama! ¡Luz!Que importante es comenzar el año con palabras llenas de ilusión que nos lleven (por fin) a esos ‘hechos’ que podemos ‘soñar’ pero sin correr el riesgo de que… ‘el despertar’, sea lo que no habíamos imaginado, por eso equilibremos el entusiasmo, dejémonos llevar por la fuerza de esa joven ‘llama’ pero sin olvidar que lo importante, además, es que no deje de brillar… ‘la luz’.