sábado, marzo 2, 2024
Editorial

EDITORIAL_173

                                                                              “El éxito consiste en vencer el temor al fracaso

                                                        (CHARLES AUGUSTIN SAINTE-BEUVE)

Parece una ‘frase hecha’ la que hoy antecede este nuevo encuentro pero, aunque claro que lo es, su autor apuntó y la clavó en este mes de octubre…

Una frase que tal lo que venimos soportando, nos sirve como ejemplo para encarar futuros meses y debería habernos acompañado como sabia reflexión, también desde un largo tiempo a esta parte.

Antes, durante y por desgracia, después ya que la malaria no para de reproducirse. Un  pensamiento que hay que llevar urgentemente a la práctica ya que… “¡el éxito –precisamente– consiste en vencer el temor al fracaso!”

Si sentimos ese ‘temor al fracaso’ conseguiremos que el fracaso sea todavía más inmenso en nuestras vidas. Ese temblor que impone negatividad jamás nos llevará a que se cumplan nuestros objetivos.

Tal vez no podamos reírnos de todo como bien nos recuerda la filosofía cargada de inocencia de Mr. Bean, en el reportaje que le dedicamos en las siguientes páginas, ni profundizar en todas las noticias negativas de los telediarios pero sí podemos –y debemos-, una y otra vez, poner ‘la otra mejilla’ a una sociedad que despiadadamente sigue fustigándonos…

En nuestro amplio recorrido de distribución, hace ya catorce largos años y coincidiendo con el comienzo de la primera gran crisis, hemos visto -y ahora más que nunca seguimos viendo- cantidad de negocios, pequeñas y medianas empresas que abren las puertas llenas de ilusión y al poco tiempo cierran por esa ‘malaria’ que, traducida en el alquiler, en la factura de la luz, en los impuestos, en las restricciones y en un imparable etcétera, se convierte en el cierre injusto para quienes comenzaron un proyecto truncado por el entorno económico que nos sacude pero, como decíamos: hay que pensar (a pesar de los pesares) en esa frase y vencer el temor al fracaso, Levantarnos como el Ave Fénix y seguir intentándolo…Es fácil decirlo y difícil hacerlo pero no se debe ni se puede claudicar porque “nuestra vida” es la antorcha de otras vidas.