EDITORIAL_154

Las palabras que no van seguidas de hechos, no valen nada”.

                                                                                 (ESOPO).

La reflexión que nos precede es un pedazo de pensamiento que envuelve una enorme verdad que, como habéis leído en el encabezamiento de este nuevo encuentro, dejó para la posteridad Esopo.

Una reflexión  que, sin duda, cae perfecta para no olvidarnos que –lamentablemente- en la actualidad, vivimos rodeados de mucho bla-bla-bla que, precisamente, no se lleva a la práctica y, por ello, se convierte en palabras y más palabras que… “no valen nada”.

Y esto que estamos analizando, se da en todos los órdenes de la vida y –a la vista de todos está-, en nuestro ‘día a día’, oprimiendo corazones, bolsillos, cerebros, espíritus y todo lo que forma parte de una difícil cotidianeidad, algo que poco a poco se dispara y crece creando ejércitos de cantamañanas…

Pero ojo: no podemos generalizar ya que también existen cantidad de habitantes de este arrugado planeta que se esfuerzan por no perder el Norte ya que siguen ‘ahí’: al pie del cañón, mientras otros –como decimos- se empeñan en apretar el botón de la falsedad y la mentira.

Leyendo y releyendo algunas otras reflexiones (contradictorias) dedicadas al ser humano, apuntamos una de Confucio:

“No pretendas –nos legó- apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación”…

¿A quién se le podría ocurrir semejante desatino?

Sin embargo hay que sentir vergüenza ajena de formar parte de una sociedad en la que no pocos soldaditos con cuerda, hacen justo lo contrario, a pesar de la sabia advertencia del filósofo…

Qué remedio, son las propias confusiones, a pesar de Confucio por la surrealista existencia de la  ilógica de algunas mentes.

Un mes más y gracias a los que pisan la tierra y se esfuerzan por no bajar la guardia, aquí estamos ¡Gracias, como siempre!