jueves, junio 20, 2024
Editorial

EDITORIAL 108

Febrero se fue…y al mirar los árboles florecidos tomamos conciencia de que la primavera ya está aquí. Han pasado dos meses desde que brindamos con buenos augurios y la ilusión de un año mejor sigue latente.

Noticias sorprendentes a modo de misiles, no dejan de bombardearnos en el día a día…y así, seguimos y seguimos aprendiendo a caminar los más pequeños, aprendiendo a callar, los más mayores para no perder la armonía.

Y entre las noticias que nos sorprenden leímos últimamente, que la Nasa ha descubierto un sistema solar con 7 planetas similares a la Tierra a ¡40 años luz! de nuestro planeta donde parece ser, hay agua, por tanto nos preguntamos: ¿habrá vida entonces? ¡Increíble! Los adelantos de la ciencia van cada día a más…necesitaríamos unos 300.000 años según los expertos, para poner llegar hasta ellos. Sorprendente sin duda alguna y nos hace pensar…tanta comunicación a tan larga distancia, tanta armonía de la que hablábamos. ¿Habrá seres vivos y semejantes al hombre? ¿Cómo nos comunicaríamos con ellos? Seguramente con mímica al no hablar el mismo idioma… Y en nuestro planeta, tan desigualada la balanza donde para equilibrarla se acude a los más descerebrados recursos…bombardeos por un lado, por otro, corrupción e injusta distribución de la riqueza que nuestra Tierra nos proporciona y regala. Y más concretamente en nuestra España querida, donde todos hablamos el mismo idioma, a tan pocos kilómetros entre ciudades y regiones, tanto desentendimiento entre los hombres. Tanta maldad por algún costado y tanta bondad por otro…en la carrera de conseguir comprar la tranquilidad de conciencia perdonando a sus semejantes para sentirse más cercanos… ¿a Dios? ¿Al Diablo?

Mejor no pensar. Hay muchas cosas que siguen y seguirán siendo igual. Continuemos caminando despacio, pero con paso firme, mirando al frente y ateniéndonos a nuestros deberes cotidianos procurando hacer un reset y actualizándonos para tararear muy bajito aquella canción de los años 40, ¡del siglo pasado! concretamente cuando el escritor y cineasta argentino Enrique Santos Discépolo compuso el tan sonado “Cambalache”. Aunque si lo preferís, podéis cantarlo a toda voz:

Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé, en el quinientos seis y en el dos mil también; que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafáos, contentos y amargaos, valores y dublé. Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldad insolente ya no hay quien lo niegue, vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos.

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador. Todo es igual  (…) los inmorales nos han igualao… Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón.

¡Pero que falta de respeto, qué atropello a la razón! ¡Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón! (…) Siglo veinte, cambalache, problemático y febril, el que no llora no mama y el que no afana es un gil. ¡Dale nomás, dale que va, que allá en el horno nos vamo a encontrar! ¡No pienses más, sentate a un lao, que a nadie importa si naciste honrao! Es lo mismo el que labura noche y día como un buey que el que vive de los otros, que el que mata o el que cura o está fuera de la ley.

Otro mes más ALGENTE en tus manos. Gracias a todos. Seguimos…