lunes, julio 22, 2024
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CARMEN DE 101 AÑOS

“¿Temor a envejecer? Amo la vida profundamente”.

Y en estos tiempos difíciles, Carmen San Vicente Blanco, dándole la razón a la reflexión de Michael Hopf, es una mujer fuerte, de 101 años, que ha vivido todo tipo de penurias, guerras y etapas de diferentes generaciones que, sin embargo, han marcado en ella, un carácter optimista, tanto es así, que espontáneamente se declara nuestra lectora veterana más jovial.

Al comentar con ella en voz alta, el reportaje que en esta misma edición incluimos dentro de nuestra tan leída sección de “El túnel del tiempo”, recordando unas puntuales declaraciones de Julio Iglesias quien a los cuarenta y tantos años confesaba que le daba miedo envejecer (ver páginas 20 y 21), ocurrente y sincera, nos dice:

¿Envejecer yo? No. No pienso en ello, todo lo contrario ¡Amo profundamente la vida!

No nos cabe ninguna duda…

Como muestra de lo que enfatizó, no hay más que verla con su tarta de cumpleaños, celebrando sus 101 años, momento que quiso compartir con ALGENTE, donde la vemos radiante de felicidad, junto a su hija Raquel.

Nací en 1923… He tenido 3 hijos. Ahora solo tengo a Raquel. Y de verdad, el mejor invento de esta vida, es… ¡La vida misma!

¿Tiene muchos nietos?

Tengo cinco nietos y seis bisnietos.

Carmen, que no deja de sonreír en todo momento, se muestra en cada instante con una espontánea simpatía que contagia.

Sobre ello, nos explica:

Nunca he perdido la sonrisa a pesar de las diferentes épocas que he vivido, como, por ejemplo, la horrible Guerra Civil, que me ha dejado tantos recuerdos, sobre todo aquellas escenas donde el protagonismo era el hambre, la falta de comida, la inseguridad y las terribles muertes que nos rodeaban. He visto ¡de todo!

Recuerda principalmente esos momentos donde la vida pendía de un hilo:

Y veo, no se me olvida la imagen, en aquella angustiosa sobrevivencia, de mis queridos padres, Anselmo y Eugenia y a mis hermanos que se llamaban igual que ellos, Anselmo y Eugenia, ya que en aquellos años se usaba poner a los hijos los mismos nombres de los padres. ¡qué tiempos aquellos! Qué tiempos horribles nos tocó vivir.

Sin embargo, Carmen ¿nunca ha cambiado su carácter?

Soy así, alegre y siempre muy sonriente… No sé comportarme de otra manera.

Nuestra entrevistada especial que hoy ocupa la primera página de ‘Tu Revista’ por las increíbles ganas de vivir que irradia a su paso por el vecindario de Alcobendas donde vive, recuerda aquellos años mozos e irremediablemente -pero sin generalizar, como iba a aclararnos- le tocó darnos su opinión “sobre determinada juventud actual, a la que -casi- no la comprendo, como tampoco a la sociedad de nuestros días… Mi hija Raquel -que tiene 75 años-piensa igual que yo. Jamás pensé que el mundo iba a cambiar tanto, aunque por supuesto, hay que valorar la increíble cantidad de adelantos que existen…

¿En qué trabajaba, Carmen?

En una casa de fotografía de mi tía Eugenia. Antes teníamos que controlar que el diafragma no se moviera, que la sensibilidad de la película sea la adecuada, que el revelado… En fin, ahora…con los móviles y cámaras digitales, todo es magia, es una maravilla y también estoy feliz por haber compartido todos estos adelantos de la técnica. Ay… ¡Si los fotógrafos de entonces levantasen la cabeza!

¿Alguna preferencia a la hora de sentarse a la mesa?

Los frutos secos, primero, después lo que toque.

¿De beber?

No bebo vino… Solo agua o aquarius.

Desde el balcón de su casa, Carmen disfruta de un entorno verde; jardines desde donde la saludan -vive en un primero- algunos vecinos que parecen sus ‘fans’ ya que, como hemos dicho, es una mujer que contagia alegría y ganas de vivir y eso, en los tiempos que corren, quienes se cruzan con ella que es dueña de ese especial carácter, lo agradecen.

Mientras riega unas flores, nos dice:

Soy muy hogareña, me gusta jugar a la sopa de letras, me encanta estar en casa…

Esta última confesión la escuchamos como algo normal, pero al recordar la edad que tiene, le damos mucho valor ya que a los 101 años, generalmente no se está en casa porque “nos encante”, sino porque la salud…manda.

En este sentido, Carmen goza de una salud que, acompañada de su imborrable sonrisa, ‘da alas’ a la ilusión del paso de los años y no a lo contrario.

Todas las mañanas doy algún que otro paseo y ando un poquito junto a mi hija mientras converso con unos y con otros… Desde 1923, excepto aquellos oscuros días de escasez y muertes, la sonrisa me acompaña siempre y por eso disfruto al compartir una actitud positiva con todo aquel que me saluda en esos paseos.

Y eso es algo que, como decimos, lo valoran todos quienes conocen a nuestra lectora más jovial que, a sus 101 años, su mayor confesión, como lo había repetido, es…

¡Amar la vida profundamente!”.

                                                                                            ©J.B/Liliana Cozzi/Bayres/ALGENTE