BORIS IZAGUIRRE “LA RISA ES EL ÚNICO Y VERDADERO ESPEJO DEL ALMA”

Desde su primera novela, “El vuelo de los avestruces” hasta “Villa Diamante”, finalista del Premio Planeta, pasaron dieciséis años y, cuando dentro de un par de meses vuelva a cumplir años, Boris Izaguirre -entre otros muchos logros-, celebrará nuevamente (en la Primera) el éxito televisivo – de “Lazos de sangre” que viene arrasando desde el pasado mes  ya que Boris lleva una vez más su inconfundible estilo  a millones de hogares con ese perfil made Boris Izaguirre que, a la vista de todos está: “regala”  saber estar y una categoría poco usual en la televisión de estos tiempos…

Boris –comenzamos preguntándole al recibirnos pese a que su agenda ‘echa humo’, algo que agradecemos mucho-: ¿La televisión hace que aparques nuevas ilusiones literarias o tienes proyectos para sorprendernos?

Oh, sí, totalmente. Es una decisión que tomé el año pasado: la televisión me ha recuperado. Y creo que de todas mis relaciones, aparte de mi matrimonio con Rubén, ha sido la que más me ha respetado. Siempre me ha tendido la mano, me ha puesto a prueba, me ha exigido. Y me ha dado muchísimo. Así que yo ahora decido darle prioridad. Y no la simultaneo con nada.

En el historial literario de Boris como escritor (más allá de sus grandes éxitos como creador de inolvidables telenovelas), hay que recordar, entre otros,  títulos como “Azul petróleo,” ,“Morir de glamour” ,“Verdades alteradas”, “Fetiche “,“El armario secreto de Hitchcock”, “Y de repente fue ayer” ,“Dos monstruos juntos”, “Un jardín al norte” , “Tiempo de tormentas” …

¿Se puede ‘morir de glamour’?

Sí, pero cuando eres muy joven. En ese ensayo mi defensa era que el glamour es mucho más democrático que la elegancia. Y sobretodo, te permite equivocarte para que a través de tus errores empieces a acertar. Yo creo que es una buena receta para la vida en general.

¿Crees que el mundo de hoy está lleno de ‘verdades alteradas’?

Jajaja, demasiado quizás. Ese libro pretendía ser una crónica del final del siglo 20 para principios del 21. Y creo que acertó mucho en desnudar nuevos tópicos que empezaban a llamarnos la atención, como la cultura de la celebridad, por ejemplo, esa fascinación a veces asfixiante por la fama y sus derivados.

¿Algún ‘fetiche’ especial en tu vida…?

La pareja. No podría imaginarme mi vida sin Rubén. Y sin estar enamorado y sin compartir esas emociones.

¿Qué guarda ‘el armario secreto de…’ Boris Izaguirre?

No tengo nada secreto. Salvo la gente que no soporto, que jamás lo digo porque me parece maleducado, no tengo secretos. De momento, creo que en mi vestidor hay demasiados zapatos.

¿’Y de repente fue ayer’ lo que viviste como tu mayor alegría o fue una inesperada tristeza..?

No, es una novela muy interesante, quizás de mis auténticas favoritas, sobre el vínculo entre el nacimiento de la telenovela en Cuba y la revolución de Fidel castro, también en Cuba. Mi mayor alegría es que cada trabajo en el que esté involucrado funcione. Como es ahora el caso de la 3ra temporada de ‘Lazos de Sangre’.

¿A quién le pondrías nombres por ser, algo así como ‘dos monstruos juntos’?

A patricia y Alfredo, la pareja de esa novela. Son de mis personajes favoritos, no comparto todo lo que hacen y piensan pero me encanto crearlos.

¿Dónde te irías el 29 de septiembre a pasar tu próximo cumpleaños, tal vez a… ‘un jardín al norte’?

Jajaja, esa novela, que sucede entre Londres, India,  Madrid, Lisboa y Tánger durante las dos guerras mundiales y la guerra civil española, la terminé de escribir en Miami. Mi papá se la leyó mientras me mudaba definitivamente allí para residir cuatro años y cuando caminábamos detrás de Collins Avenue me decía: “Ah, esta es tu Bombay.” Y unas cuadras más allá, entre los canales, me decía, “ajá, y aquí está tu Tánger”. No sé dónde vaya a celebrar mi cumpleaños este septiembre pero sigo compartiendo esa premisa de Rosalind Fox, la protagonista de esa novela, de que en todas partes y en todas las vidas existe un jardín, preferiblemente al norte, donde reside la felicidad. O un pedazo de ella.

Obviamente vivimos un ‘tiempo de tormentas’…Tal vez, rubricas lo que publicamos el mes pasado en nuestra editorial gracias a Wody Allen a quien le interesa el futuro porque es donde piensa pasar el resto de su vida..?

No, no, ya estamos en el futuro. Y, acabamos de descubrir por la pandemia, que es exactamente como lo habíamos imaginado: duro, complicado, incierto, lleno de artefactos y cosas hechas de plástico o de metraquilato.

Y tu presente Boris, con tu televisivo “Lazos de sangre” ¿cómo lo estás viviendo?

Con muchísima alegría y expectación. Cada programa es único, distinto, inesperado. Y me encanta volver a estar presentándolo. Y con todas las incorporaciones y cambios que hemos hecho este año.

Eres un crack porque mientras todas las teles han venido hablando y hablan de Rocío Carrasco, así como así ¡te la llevas a tu plató! ¿Feliz con ella, con Bibiana, con Alaska y con las novedades de tu exitoso espacio?

No, pero no soy un crack por esto que dices, porque eso lo han conseguido Tesseo, la productora y César Heinrich y Carmen Delgado y Marta Manzano que lo han ido gestionando con el mismo mimo que le han puesto a todos los documentales. Rocío, Bibiana y Alaska me encantan desde siempre y nos conocemos desde hace muchos años. Con Bibiana trabajé mucho tiempo en Channel Nro.4 y en El programa de Ana Rosa. Alaska es la banda sonora de mi pareja; con Rubén y Rocío y yo teníamos muchas ganas de trabajar juntos. Y tenemos una maravillosa amiga en común que es Paulina Rubio.

¿Habrá nuevos  ‘Lazos de sangre’ de la Jurado, de los Carrasco y de estas familias (no pocas veces tan ‘explotadas’ televisivamente ) pero con tu forma de enfocar los temas?

Rocío Jurado y Pedro Carrasco ya están hechos, como sabéis, en la primera temporada. Pero, sí que está siendo un lujo escuchar a Rocío contarnos en el plató impresiones e historias sobre sus padres y ella de niña y también de adulta. Me encantó cómo nos contó lo que le dijo Carmen Sevilla en el sepelio de su madre. “Se nos ha ido muy pronto pero contigo estará siempre”. Fue muy hermoso. Emocionante.

Tu padre, Rodolfo Izaguirre: ex director de la Cinemateca Nacional de Venezuela; tu madre, Belén Lobo: bailarina de ballet clásico y danza contemporánea…Tenías en casa la cultura, la creatividad y el arte a merced de tu voluntad y supiste aprovecharlo.. ¿Qué otras ilusiones te quedan por realizar?

No ser tan fiestero. Siempre pienso que llegará un día que me calmaré pero, chico, no lo puedo evitar. Rubén dice que me invitan a la apertura de un sobre y soy el primero en llegar. Durante el confinamiento, era feliz reconociendo espacios y rincones de mi casa. Y Rubén estaba feliz porque le encanta tenerme en casa.

¿Cómo recuerdas tus raíces en Venezuela?

Nací en Caracas, mis padres, ambos, también son caraqueños, mis abuelos igual Soy muy caraqueño. Hablo como caraqueño, me gustaría expresarme con más palabras propias de los caraqueños. Carolina Herrera, que también es de Caracas, siempre me dice: “No olvides nunca que eres caraqueño”. Ella, al igual que yo, mantiene intacto su acento de Caracas. Y, como los caraqueños de siempre, le pone azúcar a todo. Incluso a las lentejas. Una cucharadita, pero se la pone.

¿Algo que añores en particular de aquellos inolvidables años?

No me gusta añorar. Extraño, que es distinto, el Ávila, la montaña que rodea la ciudad. Pero en Madrid también vivo entre montañas.

¿Todo para recordar de ‘aquel entonces’ o: ¿algo también para el olvido?

Bueno, es que la Caracas que yo dejé en 1992 la ha destruido sistemáticamente el chavismo. Creo que en tres de mis novelas, ‘Azul Petróleo’, ‘Villa Diamante’ y ‘Tiempo de Tormentas’, esa complicada relación de amor y odio con mi ciudad y país de origen, me ha permitido escribir mis libros más desgarrados y duros y divertidos, al mismo tiempo…y ya, eso es todo lo que puedo decir.

¿Fuiste un niño rebelde, obediente: cómo viviste tu infancia?

Fui un niño insoportable porque quería saltarme esa parte de mi vida lo antes posible. Realmente no creo que empezara a ser algo hasta los 16 años, todo lo anterior me parece muy descartable.

Después la adolescencia y te convertiste en hombre… ¿de principios?

Si, puede que alguno que otro. Valoro mucho la puntualidad, la entrega y el sentido del humor. En ese orden. Y, si, esos son mis principios.

¿Qué opinas de las bromas más ácidas en la política, de los reproches en el Congreso, de las ironías, de cómo esta ‘el patio’ en ese sentido?

La crispación es algo propio de los populistas. Y los populistas no son buenos políticos porque no tienen mejores armas. No son inteligentes. Ni brillantes.

En otros contextos: ¿Crees que la risa es como un  remedio del alma?

Oh, no, es un espejo del alma. El único y verdadero.

¿Qué es lo que menos soportas en la sociedad actual?

La injusticia.

¿Qué puedes decirnos de la mentira…Llegas a asimilarla?

Yo soy muy mentiroso. Pero he podido observar el daño que puede causar en otros. E intento mantenerme alejado de ella. Me cuesta pero si hago el esfuerzo para no usarla.

¿Cómo surgió esa ‘semilla’, ese primer escalón que te llevó al éxito?

Escuchando el tecleo de mi padre en su máquina de escribir cada mañana al despertarme. Mi papá, al igual que yo, dejaba para última hora la escritura de su columna periodística y me fascinaba escucharle. Creo que eso fue lo que me impulso a escribir. Y a golpear esas mismas teclas porque mis primeros artículos los escribí en esa misma máquina. Mi papá me dejaba, aunque me pedía que le dejara usarla para él seguir trabajando.

Si tuvieras que dibujar una postal en estos momentos para enviar a tus mejores amigos ¿qué tema escogerías?

Un fondo geométrico como los de Google Chrome.

¿Hubo alguna grieta en tu vida que aún no pudiste cerrar?

Jummm, quizás he sido demasiado egocéntrico en muchas ocasiones.

¿Qué puede conmover más a B I?

Una buena escena de amor en una obra de ficción.

¿Tu dolor más grande?

La marcha de mis tres mamás, Lucia Bosé, Sofía Imber y Belén Lobo.

¿El insomnio está en tu vocabulario, o te dejas atrapar por tus sueños?

Oh, sí, yo duermo muy bien. Rubén siempre lo dice, Boris se queda dormido con una facilidad pasmosa. Yo lo llamo resetearme pero es verdad que caigo, pum, y desconecto al menos cinco horas. Un poquito más los domingos.

¿Nos confiesas tu mayor sueño aún por realizar?

Jajajaja, no, no, jamás deben confesarse porque no se cumplen.

Boris Izaguirre, dueño de un perfil respetado en los círculos más amplios y en los más reducidos; un hombre de éxito en los cuatro puntos cardinales de su vida pero que jamás ha perdido esa sencillez y esa forma de ser que le permite caer de pie allá por dónde pasa…

                                                        ©Julio Bonamino/Bayres/ALGENTE

                                                fotos ©Liliana Cozzi             

                                                   Agradecimiento Hotel Wellington