jueves, mayo 23, 2024
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“AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS”…

Padre Apeles 

“Antes si un hombre se sobrepasaba bastaba con un simple bofetón”

“Un sacerdote puede cometer un desliz, pero de ahí a poseer droga y usarla para violar a una mujer, supone un grado de perversión absolutamente inaceptable”.

“Mi obligación ahora es cuidar de mi delicada salud”.

“ La unidad de España es algo que nunca debería ponerse en duda”.

“Sube el precio de los alimentos y de las hipotecas, pero a la opinión pública le preocupa un beso robado”.

“Toda la vida cuando algún varón se ha propasado, la mujer lo pone en su sitio con un simple bofetón”.

 “Una mujer tiene que poder circular sola sin peligro de ser agredida”.

“Los padres de Daniel Sancho tienen que aceptar que lo que hizo su hijo fue un terrible crimen” .

“Cristo está siempre dispuesto a perdonarle. Sólo tendrá vida, si tiene vida espiritual”.

“Con un mínimo de buena gestión, España sería un faro en el mundo”. 

Temas candentes de la actualidad con extrema sinceridad y que publicamos respetando, una a una, sus comillas, de forma literal.

En nuestra serie “Aquellos maravillosos años”, antes de transitar por la actualidad, vamos a hacerlo por los recuerdos y vivencias del padre Apeles, alguien que en su día -como decíamos- fue muy mediático y que hoy, gracias a su reconocida amabilidad, dedicamos este espacio para que nos recuerde sus ‘juveniles y nostálgicos años’, pero también para que nos hable de los más diversos temas que estos días echan humo en la sociedad española, como por ejemplo el reciente caso del sacerdote que presuntamente drogó para agredir sexualmente a varias mujeres. Su respuesta, fue tajante:

Es verdaderamente repugnante. Un sacerdote, como cualquier otra persona, puede cometer en un momento dado un desliz, pero de ahí a poseer droga, usarla para violar a una mujer y encima grabarlo en video supone un grado de perversión absolutamente inaceptable. Vivimos tiempos de una depravación incomprensible. 

¿Qué es de tu vida actual? ¿Cómo vives el ‘día a día’?

Mi vida ha cambiado mucho. Hace años que vivo retirado en Roma. Ya no estoy en la batalla televisiva ni en la primera línea de los medios. Después de trabajar en temas jurídicos y de patrimonio cultural de la Iglesia, ahora me dedico a leer, escuchar música, rezar, pasear, ir a fiestas, cenas y ceremonias… en fin, lo propio de mi edad. Roma ofrece muchísimo desde el punto de vista artístico y cultural y no hay día en que no tenga varios planes. Mi obligación ahora es cuidar de mi delicada salud.

¿Cómo llevas, precisamente, lo de tu salud …?

No me quejo. Creo que en la vida cada uno tiene que sobrellevar dificultades más o menos graves y no sirve de nada lamentarse todo el tiempo. Me cuido todo lo que puedo y confío en la Providencia de Dios.-respondió textual sin entrar en detalles-.

¿Cuáles son tus mayores empeños como un sacerdote del siglo XXI?

Más que alguien del siglo XXI soy alguien del siglo XX, con mentalidad del siglo XIX. Tuve una enorme influencia en la sociedad, pero hoy son otros los que deben dar la cara. Ya no conecto con la juventud. Sólo vivo de magníficos recuerdos del pasado y me relaciono con otro tipo de personas, que pertenecen a ámbitos más reducidos. 

Y dinos: ¿A veces añoras aquellos maravillosos años de la adolescencia?

No especialmente. Claro que entonces mi salud era excelente, pero fueron años de mucha exigencia y autoexigencia. Sólo vivía para los estudios, el Conservatorio, los idiomas… No fueron especialmente felices.

¿Cómo has vivido esas etapas?

En realidad, sólo tuve una cortísima época “juvenil” durante mis estudios en Roma, muy divertida y con gran libertad. Después pasé a la vida pública con la televisión y me convertí en adulto de golpe. Esa etapa fue maravillosa, porque me permitió viajar, estar en muchos lugares, conocer a mucha gente, influir en muchas personas…

¿Y sobre tu infancia, qué puedes contarnos?

La infancia fue mejor que la adolescencia. Por una parte, fue de gran exigencia por parte de mis ya “ancianos” padres, que me castigaban a menudo, pero disfruté mucho, porque tenía gran cantidad de intereses. Me encantaba la Historia y las ciencias. Siempre estaba con mis “inventos”, construyendo coches eléctricos, radios galena… interesado por la prestidigitación, la hipnosis, el esperanto… y mil extravagancias más. Fue cuando ocurrió algo maravilloso en mi vida y empecé en el mundo de la comunicación en un programa infantil de Radio Miramar, Niñolandia, como “locutorcito”.

¿Qué habría que criticarle a la juventud actual?

Su conformismo. Por una parte, tienen muchos medios y posibilidades para avanzar, aunque también tienen grandes limitaciones. Y muchas de ellas son por su culpa, porque prefieren vivir narcotizados, esclavos de los placeres y de las substancias en lugar de luchar por aprender y crecer. No leen, no escriben, no investigan, no se comprometen…

¿Lo más ponderable de tus años jóvenes?

Quizá el que no perdí el tiempo y dediqué más a prepararme que a divertirme.

¿Alguna autocrítica de esa etapa?

La pasión, una relativa inconsciencia, un poco de chulería e impertinencia… en fin supongo que los pecados propios de la edad.

Aquel entorno social o el actual ¿con cuál te quedas?

Aquél por supuesto. Viví, aunque muy niño, el final del franquismo y la Transición. Incluso estuve un año en el Frente de juventudes con 7 añitos, donde hablaba en catalán y cantaba el Cara al sol. Tuve la suerte de vivir una época en la que tanto los de uno como los del otro bando tenían valores, creían en la Religión, en la amistad, en la reconciliación, en España, en el trabajo, en el esfuerzo…

¿Qué nos dices acerca de la política?

Nunca me he pronunciado acerca de política partidista. Sin embargo, lo que me parece terrible es que los grandes partidos no sean capaces de ponerse de acuerdo en los temas esenciales. La unidad de España, fruto de una extraordinaria y bellísima Historia, es algo que nunca debería ponerse en duda. Ninguna ambición política debería pasar por encima de la unidad y la convivencia entre españoles.  

¿Qué piensas acerca de lo ocurrido con Luis Rubiales respecto del beso que le dio a la jugadora Jenny Hermoso, tema que ha dado ‘la vuelta al mundo’?

Incluso en la televisión de Brasil, donde suelo pasar mis veranos huyendo del calor, parecía ser un tema esencial. Me parece una cosa absolutamente ridícula. Sube el precio de los alimentos y de las hipotecas, se rompe España …, pero a la opinión pública le preocupa un beso robado o una cantante que muestra sus pechos… Es una sociedad de deficientes. Aunque no sienta ninguna simpatía por el señor Rubiales y aunque sus comportamientos me parezcan zafios, creo que el tema se ha sacado de quicio. Toda la vida cuando algún varón se ha propasado, la mujer que se respeta lo pone en su sitio con un simple bofetón. Quizá Rubiales debería de haber dimitido por otras cuestiones, pero no por esta tontería y no puede amargársele la vida ni llevarlo a un ridículo juicio por eso. 

Rubiales dice que el falso feminismo aprovechó la ocasión para desterrarlo…¿Qué nos dices?

Completamente de acuerdo. El feminismo tuvo sentido cuando reivindicaba la igualdad de derechos de la mujer. Hoy la mujer tiene exactamente los mismos derechos que el hombre y en mi larga vida en la Universidad y en los Tribunales he visto que la mujer hoy participa en la vida universitaria y judicial con toda normalidad e incluso en algunos casos de modo mayoritario. Hoy la mujer estudia y ejerce profesionalmente de acuerdo con su deseo y capacidad y nadie tiene que venir a decirle adónde puede o no llegar. Lo que sí es un problema para la mujer es la asquerosa violencia sexual que en algunos casos puede llegar a padecer por culpa de grupos de desalmados y eso es algo que la ley tendría que castigar sin ningún tipo de contemplación. Es absolutamente inadmisible. Lo de soltar violadores no tiene justificación. Una mujer tiene que poder circular sola -no borracha- por cualquier lugar a cualquier hora sin peligro de ser agredida y ese es un objetivo que tendría que marcarse cualquier gobierno en lugar de intentar crear rivalidad entre hombres y mujeres, que sólo lleva al malestar.

Si estuvieras ‘tête a tête’ con Daniel Sancho, prisionero en una cárcel tailandesa, como sacerdote: ¿qué le dirías?

No soy yo la mejor opción para intentar tratar con una persona así. Él ha confesado su crimen y está claro que, suponiendo que no sea condenado a muerte, nunca saldrá de prisión por lo que tiene que empezar a aceptar su situación e intentar trabajar en su vida interior y en la espiritualidad. Cristo está siempre dispuesto a perdonarle. Sólo tendrá vida, si tiene vida espiritual.

¿Llegaste a tratar a su abuelo, Sancho Gracia, protagonista de la serie Curro Jiménez?

Sólo tuve el placer de saludarle en una ocasión. Yo era un gran admirador de Sancho y he visto la serie infinidad de veces. Es de lo mejor que hizo Televisión española. Se trata de una obra que no envejece. Llena de valores y que entretiene, aunque ya sepas cómo acaba cada episodio.

¿Y qué le dirías a sus padres? ¿La Iglesia contempla algún tipo de consuelo en estos casos?

Eso es dificilísimo. No sé si sus padres son creyentes. Pero está claro que tienen que aceptar que lo que hizo su hijo fue un terrible crimen, aunque parece que la víctima no era tampoco un santo. La Justicia no puede perdonarlo, pero Dios si lo perdona. Que intenten estar cerca de él, como lo están haciendo, para que su vida sea algo menos desagradable. Y que sean conscientes que lo que verdaderamente cuenta es la vida eterna para la que todos tenemos que prepararnos durante esta finita vida. Pero sinceramente no sabría qué decirles. Sólo puedo rezar

¿Te ha tocado vivir Padre, alguna situación parecida con algún acusado y siendo tú su confesor?

No me gusta comentar sobre confesiones ni aún de modo anónimo, porque es un lugar en el que todos tenemos que sentirnos cómodos, con la seguridad de que lo confesado queda entre Dios y nosotros.

¿Lo mejor de España a tu juicio?

Todo. España es uno de los países más maravillosos y privilegiados del mundo. Adoro España, su historia, su riqueza cultural, sus paisajes, su gastronomía… No entiendo cómo sus hijos pueden ser tan poco agradecidos con sus mayores y cómo los políticos pueden ser tan miserables. Con un mínimo de buena gestión España podría ser un ejemplo para todo el mundo. Respetando sus valores cristianos y tradicionales, con exigencia académica, con honradez en la gestión y en la política, España sería un faro en el mundo. 

¿Y lo peor?

El desinterés de la gente por defender nuestros valores y nuestra Historia y la desvinculación en temas éticos y políticos.

Padre Apeles, un sacerdote a quien la sociedad española nunca llegó a conocer totalmente y al que es un placer tratar en las ‘distancias cortas’ y descubrir, así, la entrega que invierte en su presencia social como religioso.

                                                                           ©Julio Bonamino/Liliana Cozzi/ALGENTE

Álbum personal del Padre Apeles/MEDIASETespaña