MERYL STREEP “Los hombres tienen que respetarnos desde la igualdad”

Al hablar de la igualdad que ella, cada vez que puede, pide para la mujer universal en todos los ámbitos de la vida, además de ser una luchadora a ultranza para erradicar de nuestra sociedad mundial  la violencia de género, no hay más que decir que, precisamente su lucha por la igualdad de género en el mundo del cine la llevó a fundar Writers Lab (Laboratorio de escritoras), un proyecto hecho realidad que busca incrementar las oportunidades laborales en el séptimo arte para el sexo femenino.

Hablamos, cómo no, de Meryl Streep, una campeona del celuloide y de la vida.

Una mujer llena de fe y de enormes deseos de mejorar –en este mundo- todo lo mejorable…

Una Meryl Streep agradecida a lo que ha sido su carrera cinematográfica y que, naturalmente, no olvida el día que se quedó dormida cuando debía presentarse al examen de ingreso en la Facultad de Derecho, algo que tal vez, por esas incontrolables “piruetas” del destino, nos habría privado de poder verla en tantas películas con las que nos deleitó y con las que nos sigue deleitando.

Se quedó dormida aquel día de examen…Una anécdota que reconforta a los amantes del cine. se Cuando fue merecedora de un  Óscar por su trabajo en “Kramer contra Kramer”, se olvidó la codiciada estatuilla en uno de los lavabos…Otra anécdota que, tras haberla recuperado, suele recordar con alegre emoción.

Una actriz que, con los años, ha demostrado una capacidad inigualable para “meterse” en la piel de tantísimos papeles cinematográficos.

Admirada y respetada por lo que realiza en la Meca del Cine, pero también por su aporte humanitario en humildes poblaciones donde su “lucha” social queda patente.

Pero también, nos encontramos con una mujer polifacética e imparable donde las haya que llegó incluso a  montar su propio restaurante así como un equipo de fútbol, una marca propia de vodka, su línea de ropa y hasta una fragancia.

…Estos sin apenas algunos detalles de una vida que nada tiene que ver con su gran pasión: la de ser actriz, algo a lo que, desde su debut, se ha entregado en cuerpo y alma.

Ante cada propuesta para el celuloide, el “no” jamás ha formado parte de su vocabulario ya que cuando es cautivada por una historia,  ella siempre está “ahí” cueste lo que cueste…

Para el filme “Música del Corazón”, por ejemplo, tuvo que aprender a tocar el violín en apenas un par de meses…Y lo consiguió ¡y lo bordó!

Actriz a la que se le da estupendamente bien imitar acentos a la hora de verbalizar ficciones cinematográficas, tal es así que esa virtud la ha demostrado cantidad de veces, haciendo, por ejemplo, de danesa, de australiana y de cualquier nacionalidad que le exigiera el guión.

Su solidaridad y humanidad también, fuera del celuloide, deja buenos ejemplos cada vez que ha podido, como cuando tras su papel en “La Dama de Hierro”  donó parte de lo que ganó al Museo de “Historia de la Mujer”.

A pesar de haber empezado su carrera a los 28 años ha estado nada más y nada menos que en 21 ocasiones nominada a los Oscars, habiendo conseguido tres de ellos.

Cada año vive como la que más el Día Universal de la Mujer, tema sobre el que nos deja una frase que resume su deseo de que, como subraya:

 “Los hombres tienen que respetarnos desde la igualdad”

A la pregunta del millón sobre si sufrió o no acoso sexual, tema que ha venido condicionando cantidad de opiniones de tantos famosos y populares en una Meca del cine en la que no pocas veces se calla por no perder oportunidades, ella, con la personalidad que la caracteriza, responde:

“Me ha tocado vivir  algunas circunstancias y más que nada en mi bella juventud…”

A la pregunta directa acerca de si quería entrar en más detalles en este tema tan espinoso que ha rodeado el perfil de algunos cineastas y actores, se muestra elegante y cauta al responder:

“No quiero arruinar la vida madura de nadie. Si el mundo avanza, debemos encontrar una manera de trabajar juntos, y saber que es mejor –como reafirma- que los hombres nos respeten como iguales.”

Es sin duda alguna una de las actrices más respetadas pero, por si acaso algunos quieren sacar provecho de su nombre en cualquier tipo de iniciativa comercial o empresarial, solicitó y consiguió oportunamente el registro de su nombre y apellido para que “nadie se pueda aprovechar de él”.

Es decir que nadie pueda aprovecharse económicamente de su identidad en cuestiones crematísticas.

Así fue que la ciudadana Mary Louise Streep –ese es su nombre real- patentó su propia marca: la de Meryl Streep por la módica suma de 275 dólares para que nadie sume enteros a su costa. 

Lo bueno es que ella no pierde esa sencillez tan natural que la acompaña desde su mismísimo debut en la pantalla chica con  “The Deadliest Season” y  en la pantalla grande con “Julia” “donde tuvo un pequeño pero fundamental papel al lado de Jane Fonda y Vanessa Reagrave”.

En 1978, recibió el premio Emmy por su protagónico en la serie Holocausto y fue candidata por primera vez al Óscar por The Deer Hunter el mismo año, premio que ganó posteriormente por las cintas Kramer vs. Kramer (1979), La decisión de Sophie (1982) y La dama de hierro (2011). Gracias a “The Post”, ella ostenta, como decíamos, el mayor número de nominaciones a este galardón: 21, más que ningún otro actor o actriz en la historia, además de innumerables premios y distinciones sin olvidar sus ocho Globos de Oro (con sus 31 nominaciones), sus cinco nominaciones a los Grammy y un impresionante etcétera de distinciones.

Gracias a sus biógrafos recordemos queMeryl nació en Nueva Jersey.

Su madre fue una artista comercial y editora artística y su padre, un ejecutivo de la industria farmacéutica. Sus ancestros paternos provienen de Alemania, en donde su bisabuelo fue el primero en emigrar a Estados Unidos. Por otro lado, parte de su familia es originaria de Giswil, una pequeña ciudad de Suiza. Su madre tenía ascendencia inglesa, alemana e irlandesa. Algunos de sus ancestros maternos fueron emigrantes ingleses del siglo XVIII. Streep también es pariente del fundador de Pensilvania, tanto es así que  su familia fue una de las primeras en adquirir tierras en dicho estado. Una de sus bisabuelas maternas es originaria del condado de Donegal, Irlanda.”

En Bernardsville, Nueva Jersey, donde se crió la recuerdan “como una jovencita encantadora dueña de una dulzura y sinceridad que destacaba en la personalidad de esta estudiante del  Bernards High School que asistía a misa con frecuencia.”

Una joven que se graduó en Bellas Artes “en la Escuela de Drama de la Universidad de Yale, Universidad en la que llegaría a interpretar cantidad de personajes mostrando sus extraordinarias dotes actorales”.

Al parecer y según referencias de su propio entorno,  “daba igual que se le propusiera el papel de “Helena” en  “El sueño de una noche de verano”, que el de una octogenaria en silla de ruedas en una comedia de Christopher Durang y Albert Innaurato con la que emocionó…Ella ya sabía hacia dónde conduciría su vocación, su talento”.

Ya desde entonces, como vemos, la gran actriz que llevaba dentro “comenzó a marcar el perfil artístico de esta mujer que con los años, a base de entrega total y hechos, ha llegado a ser toda una institución en la difícil Meca del cine”. 

Repasar las páginas de aquella juventud de Meryl, hace que la veamos inmersa en un afán por crecer artísticamente…”Incluso llegó a tomar clases de ópera, ya que poseía  una voz digna de ser cantante…Si bien, como fue obvio, se decantó  por la actuación, que duda cabe que su voz fue y es un gran complemento en su brillante carrera de actriz, habiendo llegado a interpretar con esa misma ponderada voz, exitazos como, por ejemplo: “Mamma Mía!”

Ver cómo las cámaras buscaban sus reacciones, sus gestos en cantidad de momentos de la reciente ceremonia de los Óscar –nominada o no- hablan a las claras de que esta mujer es dueña de una personalidad trascendente dentro y fuera de los sets cinematográficos,

“Es coherente, sobria, certera en todo lo que expresa como persona y en el celuloide…Pues ahí están sus actuaciones. Pero siempre, pisando la tierra, sin apartarse de esa sencillez con la que cautiva a todo el mundo…”

Quienes han estudiado, quienes han escrito después de buscar recuerdos y experiencias allí donde ella estuvo, vivió o trabajó, señalan que esta arrolladora personalidad –aunque hoy ha crecido con la templanza de los años- “viene desde aquellos comienzos y por supuesto desde sus primeras producciones teatrales y festivales en los que participó tras graduarse en Yale y que tanto contribuyeron a su crecimiento como actriz hasta que por fin debutó en cine con la mencionada “Julia” y un año más tarde, en 1978, protagonizando la miniserie Holocausto interpretando a una alemana casada con un artista judío en la Alemania Nazi, papel que le hizo merecedora al  Emmy” …Un mes después, en plena concatenación de éxitos y distinciones, se entrenó “The Deer Hunter” otorgándole  su primera nominación al Óscar como mejor actriz de reparto.”

Sigamos repasando, gracias a quienes conocen de memoria, sus “secretos cinematográficos”, algunos episodios que vienen a mostrarnos “sin trampas ni cartón” lo que venimos diciendo acerca de esta gigante de la escena que ha tenido y tiene como premisa de su “día a día” (en el trabajo y en su vida personal), la sinceridad, el decir lo que piensa y siente por sobre todas las cosas…

Por ejemplo, detengámonos en “Manhattan”, filme donde nuestra protagonista encarnó un papel de reparto.

Sobre esa producción “llegó a decir que no se le había permitido ver más de seis hojas del guión de su propio personaje y que no había podido improvisar ni media palabra…”

Sobre la primera propuesta que recibió acerca de su rol protagónico en “Kramer contra Kramer” “declaró que dicho papel no representaba a las mujeres que afrontaban divorcios y batallas legales para la custodia de sus hijos, considerándolo «demasiado malo», tras lo cual se reescribió el personaje. Ella, como rodaje previo, consultó a su madre, preguntándole sobre su vida como mamá y ama de casa, además de contactar con quienes formaban parte del vecindario de Upper East Side, donde iba a rodarse el filme. Finalmente, el director, Benton, le permitió escribir su propio diálogo en dos de las escenas de mayor importancia.”

…Una mujer que, como decíamos, no para.

Y sino observémosla en un mágico pueblecito de México posando junto a sus fans, donde Meryl, a pocas horas de acabar el show de los Oscars, se refugió lejos del mundanal ruido, “regalando” una sencillez con la que también cautiva lejos de Hollywood.