ESTE MES SE CUMPLEN 34 AÑOS DE LA MUERTE DE FRANCISCO RIVERA ‘PAQUIRRI’

Antonio Escámez, administrador del torero y albacea, lo aseguraba entonces…

“NO SE HA CUMPLIDO LA VOLUNTAD DE PAQUIRRI”

Antonio Escámez, administrador de Paquirri y albacea (quien cada semana nos ofrecía puntual información sobre la tan debatida herencia del diestro de Barbate), nos ofreció un titular que lo resumía todo sobre este tema:

“No se ha cumplido la voluntad de Paquirri”.

Titular que salvando las distancias, hoy cobra vigencia, nada más y nada menos que 34 años después ya que el día 26 de este mes, se cumple un nuevo aniversario de su muerte.

En la actualidad se sigue publicando y hablando en televisión de que “unas cuantas pertenencias campestres y relacionadas con su profesión no pasaron a manos de sus hijos cuando en realidad, esto fue –entre otras cuestiones de mayor importancia como nos explicaría Escámez la explícita voluntad del torero”.

Recordamos que nuestro entrevistado, gracias al Túnel del Tiempo, nos decía que la viuda “tenía derecho a una serie de aperos y herramientas campestres de la finca “El Garlochí” que fueron vendidos por dos millones y medio de pesetas sin que la consultaran”.

También nos decía que en una última reunión de los herederos, Carmen Ordóñez “manifestó que Isabel tiene que entregar a sus hijos una serie de objetos personales”, así como que la familia Rivera,  “asegura que ellos no han recibido ninguno de los objetos que se decían iban a ser para ellos”.

Todo esto y lo más sustancial –como recordaremos- salía publicado en el número 1989 de la revista Lecturas donde nuestro interlocutor comenzaba diciéndonos, textualmente:

“Isabel tiene que darse por bien pagada cuando dicen que fueron vendidas algunas cosas por dos millones y pico de pesetas”.

¿En qué se basa usted para asegurarlo? –le preguntábamos-.

“Como albacea no pude autorizar algo de vital importancia que sí hicieron los otros dos albaceas y que fue dar autorización para que ella y su hijo morasen en “Cantora” y que todos los gastos de su doncella, del teléfono y de su cocinera se asentaran en los gastos comunes de todos los herederos…Como se dice en Andalucía: en los gastos del “monte mayor”. Es decir, de los otros herederos a los cuales ella se ha enfrentado.”

Ella dijo –se lo recordamos al Sr. Escámez- “que en el juicio se demostrará que fueron vendidas pertenencias de su hijo que le tocaron en el reparto…”

“Lo que puedo decir –ciñéndome a lo que puede demostrarse, sin ánimo de perjudicar a nadie- es que ella ya se ha beneficiado del dinero de todos porque la autorización de los albaceas para vivir en “Cantora” al quedarse viuda, era para ella y su hijo y, sin embargo, habitó aquella casa con unas cuantas personas más”.

Como la meticulosidad legal informativa de nuestro entrevistado era tal, creímos oportuno preguntarle en aquella exclusiva:

¿Pero, acaso como viuda, no tenía derecho?

Su respuesta literal y que así transcribimos entonces como lo hacemos ahora, fue:

“Su actitud no estaba reflejada en la autorización firmada por los albaceas: Se instaló en “Cantora” con su hijo –reiteró– y varios familiares ocasionando unos gastos que fueron pagados por todos (…) SI Paquirri bajara del cielo y viera que no se ha cumplido su voluntad escrita, firmada, que su deseo sobre sus hijos no se ha concretado, creo que no quedaría cabeza en su sitio (…) Paco dejó dicho que el patrimonio de sus hijos quedase en manos de tres administradores”.

¿Ponía límite de años?

Sí, hasta que Paquirrín cumpliera la mayoría de edad, o sea que, los dos hermanos mayores iban a tener muchos años por delante para continuar con sus campos, son su ganado bravo y con la explotación de la tierra. Y eso –enfatizó- a la vista está que no se ha cumplido”.

¿Usted era quien apuntaba todos los gastos, tanto de impuestos como lo que concernía a Paquirri?

“Sí. Paco era, como se dice: “muy agarrao”, no gastaba un duro así como así. Muchas veces no iba a un café por no gastar.”

De ahí que todo este cacao –que aún colea 34 años después- no lo hubiera aceptado.

“Y en aquella última reunión, cada uno dijo lo que quería llevarse a casa de acuerdo a sus derechos, pero…”

 

                                                       ©JB/LC/Bayres/ALGENTE