DOS TRISTES AUSENCIAS: CAMILO SESTO Y BLANCA FDEZ.OCHOA…

A Camilo, lo entrevistamos cantidad de veces y, sobre todo, cuando aún no había sido objeto de comentarios que más tuvieron que ver con su cambio físico que con lo que realmente importa: las innumerables creaciones discográficas que, aunque pasen los años, siguen recorriendo medio mundo y que le convirtieron en uno de los grandes.

Hoy, vamos a recordar uno de los días en los que fue nuestro impecable anfitrión en su preciosa residencia donde, una vez más, se mostró como un auténtico campeón de la simpatía.

Habíamos concertado una cita ya que formaba parte de una exitosa serie (por los personajes que formaban parte de ella) que publicábamos en un semanario de tirada nacional.

Hoy, esa entrevista –muy resumida- podrá valernos para adentrarnos un poco en su perfil como persona.

…Todo lo que protagonizó –o hicieron que “protagonizara”- después, por sus libres arreglos estéticos, no pertenecen a este “Túnel…” que (al igual que haremos a continuación al recordar a Blanca), sólo pretende hacernos transitar por “lo mejor” que recordamos de figuras que, al irse, van dejando cada vez más “despoblado” el panorama artístico, deportivo, social, de una España (a la vista está) que va perdiendo a esos grandes de verdad, que poco tienen que ver (salvo bienvenidas excepciones) con nuevos figurines mediáticos de polvo…y…paja…

CAMILO DEBERÍA HABER “PATENTADO” SUS OCURRENCIAS…

…Sus ocurrencias y su impresionante sentido del humor eran algo propio de un Camilo que tendría que haber “patentado” -junto con sus canciones- esa simpatía con la que dominaba cualquier encuentro.

Muchos de los que le dieron un masivo e impresionante “hasta siempre”, en la Sociedad General de Autores, precisamente donde patentó sus éxitos, no llegaron a conocer esa encantadora personalidad que sólo mostraba a quienes le trataban de “tú a tú”…

Tras saludarnos y permitirnos que le fotografiáramos en distintos rincones de su casa, a raíz de diferentes rumores  que lo señalaban como que estaba viviendo “sus últimos días”, comenzó diciéndonos, mitad enfadado, mitad dibujando una amplia sonrisa:

Es que no puedo ni ir tan siquiera a un hospital a ver a algún familiar, a algún amigo, porque, irremediablemente, al día siguiente, se disparan todo tipo de rumores en torno a mi salud…Una rumorología que viene persiguiéndome durante años y yo, sin saber por qué.

¿Será porque vives guardando un permanente hermetismo sobre tu vida privada?

No lo sé, pero tampoco debería ser justificante alguno… ¿¡Por qué!? Sencillamente porque mi vida privada me pertenece a mí, siempre. Por ejemplo, hasta que surgió la noticia, yo fui padre, tuve a mi querido hijo y nadie lo supo hasta tiempo después. ¡Y así tantísimas cuestiones de mi vida!

Lourdes ¿fue la única mujer que logró adueñarse de tu corazón? –le preguntamos (textual) refiriéndonos a Lourdes Ornellas, la madre de su hijo- Su respuesta, igualmente textual, fue:

No se adueñó de mi corazón ni de nada. Lourdes fue la madre de mi hijo y punto.

¿Y tu corazón, entonces, ha pertenecido de verdad a alguien?

En exclusiva, a nadie. Es mucho mejor. Un corazón sin exclusivas dura más…

Más adelante, dándonos una reflexión personal sobre lo que había vivido y cómo hasta ese entonces, nos dijo con verbo pausado:

¡En esta vida yo no me arrepiento de nada!

¿Y cómo definirías la relación que mantienes con tu hijo?

Mi hijo tiene su Ángel de la Guarda en su padre…

BLANCA Y SU DESBORDANTE ALEGRÍA DE VIVIR…

Blanca Fernández Ochoa se mostraba, siempre, con una alegría de vivir, casi apasionada.

No sabemos cuál habrá sido su último pensamiento, pero todos los que la tratamos, no olvidaremos jamás su permanente sonrisa, su sentido del humor y su radiante simpatía.

Y sino, veámosla posando para quien hoy es nuestro creativo: Marcelino Bonamino, subida a un utilitario, simulando (ante la falta de una nieve por la que ella clamaba) que practicaba su gran pasión o posando para quien hoy es nuestra directora, Liliana Cozzi, el día de su primera boda en El Escorial…

Con su permanente sonrisa, con su mirada dulce, así fue en vida, como decimos, Blanca Fernández Ochoa, protagonista de una vida muy especial que, como todos sabemos, finalizó en el marco de esas montañas que –paradójicamente-, formaron parte de esa vida.

Nos quedamos con el imborrable recuerdo de una mujer que (¡cómo es el destino!), regalaba vida allí por donde pasaba y que se fue de este mundo amando a su familia, y a sus hijos que fueron su mejor medadalla… unos hijos que, por desgracia, tardarán tiempo en reponerse de la pérdida de una madraza como ella fue.

…En definitiva: dos tristes y lamentables  ausencias, la de Camilo y Blanca.

                                                                                  ©Julio Bonamino.

                                                                          Fotos©Liliana Cozzi/Marcelino Bonamino.

                                                                             Bayres/ALGENTE